El Barça cae en Copa pero sale reforzado: con este fútbol y esta actitud, LaLiga es suya y la Champions no es un sueño

Periodista Deportivo |

La eliminación ante el Atlético duele más por lo cerca que estuvo que por el resultado: Flick ha construido un equipo que no conoce el miedo y que ahora tiene cuatro puntos sobre un Madrid roto

Hay eliminaciones que hunden y eliminaciones que enseñan de qué pasta está hecho un equipo. La del Barça ante el Atlético es de las segundas. Los azulgranas nadaron y nadaron para morir en la orilla. El 3-0 del Spotify Camp Nou fue prácticamente perfecto en los tiempos, en la actitud y en el fútbol.

Dos goles antes del descanso, un tercero pasada la hora. Solo faltó el cuarto que hubiera abierto la prórroga. No llegó porque los jugadores ya no podían más, no porque les faltara intención. Y eso marca la diferencia.

Flick construyó la noche perfecta y solo le faltó la guinda

Hansi Flick ejecutó exactamente el plan que necesitaba. Los tiempos para una remontada quimérica fueron prácticamente perfectos. Marc Bernal fue inmenso con su doblete, Raphinha no falló desde el punto de penalti y el Camp Nou empujó hasta el último minuto. El Atlético, con cuatro goles de ventaja en el global, se echó atrás y sufrió lo indecible. Eso también dice algo.

Las lesiones de Koundé al inicio y de Balde en la segunda parte, que se marchó desolado consolado por Lamine, fueron el único lunar de una noche que debería alimentar la confianza, no apagarla. Y así lo entendió una afición que aplaudió a su equipo pese al golpe.

Por qué este Barça puede ganar LaLiga y soñar con la Champions

La confianza en este proyecto no ha disminuido tras el KO copero. Se ha multiplicado. Cuatro puntos sobre un Real Madrid roto que además debe visitar el Camp Nou es una ventaja muy seria en la recta final de LaLiga. Y en la Champions, con un equipo que juega sin miedo y que casi remonta un 0-4, ¿por qué no soñar?

Con esta actitud, este fútbol y este apoyo de la grada, el Barça de Flick está preparado para lo que queda. La Copa se fue. Lo demás sigue ahí.