El largo ajuste económico iniciado en 2021 empieza a quedar atrás, con cifras que incluso rebasan las previsiones más optimistas de la UEFA.
El viraje económico del FC Barcelona tiene un dato que lo resume todo. En 2021 la masa salarial devoraba el 98% de los ingresos, una cifra que asfixiaba cualquier margen de maniobra. Hoy ese porcentaje ha caído hasta el 54,8%, un ajuste que devuelve aire al club tras la asfixia de temporadas pasadas.
La receta en Camp Nou ha sido clara: contratos escalonados y la salida progresiva de las fichas más pesadas del vestuario. Esa política ha permitido ordenar la estructura salarial y recuperar competitividad en el mercado. El Barça vuelve a mirar fichajes estratégicos sin el vértigo económico que marcó el inicio de la década.
La Masía, fuente inagotable
A ese cambio en el modelo de gestión se suma el valor silencioso de la cantera, un activo que no siempre aparece reflejado en los balances contables. Jugadores como Lamine Yamal o Pedri multiplican el valor real de una plantilla tasada en 1.110 millones de euros.
Solo Yamal ya ronda los 200 millones de valoración (según Transfermarkt), símbolo de un modelo donde el talento interno sustituye a las inversiones desorbitadas. Bernal, Casadó, Cubarsí y Gavi son otras de las perlas que ya cotizan al alza en el mercado europeo.
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El efecto del renovado Camp Nou
En paralelo, el club culé separa la deuda operativa de la ligada al proyecto del nuevo estadio dentro del Espai Barça. Mientras el pasivo ordinario se reduce, la entidad mantiene 300 millones de tesorería y ha rebajado las deudas con otros clubes de 380 a solo 38 millones.
El objetivo de Laporta es claro: cuando el nuevo escenario funcione a pleno rendimiento, los ingresos de día de partido podrían superar los 300 millones anuales.
Laporta-Font, último cara a cara antes de la hora final
La carrera electoral por el trono del Barcelona entra en su recta decisiva. A tres días de la votación, Joan Laporta y Víctor Font protagonizarán el último gran cara a cara televisivo para seducir al socio azulgrana.
El debate tendrá 90 minutos de duración y apostará por un formato poco habitual. No habrá bloques temáticos, con la intención de permitir un intercambio más natural de ideas entre ambos candidatos. La organización entiende que asuntos clave (como la regla 1:1) están demasiado conectados como para separarlos en compartimentos estancos.





