La revolución que causó la imagen de Messi en el Camp Nou llegó a los principales protagonistas del Can Barça. Flick descarta un regreso del 10.
La imagen de Messi, de noche y a escondidas en el Spotify Camp Nou, caló hondo y dividió al pueblo culé. Mientras unos creen que merece una despedida formal y a la altura de lo que el astro argentino le brindó al club, otros desconfían de un regreso.
En ese contexto, es que Flick descartó cualquier posible etapa final de Leo en el Barça. El entrenador alemán ya se había mostrado reacio a una vuelta del rosarino en el 2023. En esa misma línea se expresó respecto a Neymar.
El estratega del banquillo azulgrana ve inoportuna una despedida del jugador más grande en la historia del club, ni siquiera por seis meses. Es lógico, Messi ya tiene 38 años y para Flick, no encaja en su estilo vertiginoso.
De hecho, algunos trascendidos indican que el ex entrenador de Bayern Múnich habría puesto en duda su continuidad en caso de que se intente una maniobra por Messi.
Una estatua para arreglar todo
La visita fugaz de Messi al Camp Nou desató un terremoto emocional y mediático que volvió a colocar su nombre en el centro del universo culé. Laporta, cercado por preguntas, aprovechó para tender puentes y anunció que el 10 tendrá finalmente su estatua en el renovado Spotify Camp Nou.
“Es de justicia que reciba el homenaje más hermoso”, proclamó el presidente, mientras el barcelonismo sueña con un adiós a la altura del genio. Por mucho que la nostalgia apriete, el regreso competitivo parece ya una utopía que se diluye con el paso de los años.

Un culé de pura cepa critica a Messi
Joan Gaspart agitó el avispero al recordar que, por mucho cariño que se le profese a Messi, “el Barça está por encima de todo”. Sus palabras, cargadas de memoria institucional, llegan de alguien que presidía el club cuando un adolescente llamado Lionel Andrés aterrizaba en Cataluña.
Sus declaraciones se suman al clima generado por Laporta y al runrún de un hipotético regreso exprés del 10 durante el parón de la MLS. En la Ciudad Condal algunos fantasean con una cesión imposible, frenada tanto por los números como por el proyecto deportivo.




