El uruguayo confiesa que jugó año y medio al límite antes de pedir ayuda profesional
Ronald Araujo ha logrado salir del bache psicológico que amenazaba con truncar su carrera en la élite. El defensa uruguayo, baluarte del FC Barcelona, ha roto su silencio revelando la dura batalla que libró fuera del césped. Araujo reconoce que convivió durante más de un año y medio con cuadros de ansiedad que derivaron en una depresión, una situación que le obligó a detener su actividad profesional durante un mes para ponerse en manos de especialistas.
«Llegó un momento en el que hice clic; no me sentía yo mismo ni a nivel deportivo ni personal», confiesa el charrúa, subrayando la importancia vital de levantar la mano y solicitar ayuda a tiempo.
El detonante definitivo de este proceso fue su expulsión en el trascendental duelo de Champions League ante el Chelsea. Aunque la adrenalina del momento ocultó el dolor inicial, Araujo explica que al finalizar el encuentro «se le cayó todo encima», confirmando que ya no podía seguir ignorando su malestar por mera inercia competitiva. Gracias al apoyo del club, su familia y el trabajo espiritual, el central asegura sentirse hoy una persona totalmente diferente, con herramientas para gestionar las presiones de un deporte donde, a menudo, se olvida que detrás de la fama y el dinero hay seres humanos con sentimientos y vulnerabilidades.
Un gol en Albacete para sellar su retorno triunfal a la Copa del Rey
La recuperación mental de Araujo ha tenido un reflejo inmediato en su rendimiento físico y deportivo. Su reciente actuación en Albacete no solo confirmó que ha recuperado la contundencia defensiva, sino que fue el autor del gol que certificó el pase del Barcelona a las semifinales de la Copa del Rey. A pesar del cansancio lógico tras un periodo de inactividad, el central se sintió fuerte y, sobre todo, feliz de volver a disfrutar de su profesión. «Ahora puedo disfrutar de lo que me gusta hacer, y eso ayuda muchísimo», afirma un Araujo que ya no solo lidera la zaga por su físico, sino por la madurez de quien ha sabido ganar su partido más difícil.
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Esta nueva versión del «4» azulgrana es una noticia excelente para Hansi Flick, que recupera a su mariscal de campo en el tramo más exigente de la temporada. Araujo agradece el apoyo masivo de la afición durante su ausencia y lanza un mensaje de concienciación: la salud mental en el deporte de élite no es un tabú, sino una prioridad. Con el bache psicológico superado, el uruguayo vuelve a sonreír, demostrando que saber parar a tiempo es, a veces, la jugada más inteligente para volver con más fuerza que nunca.





