La transformación de Adrián Liso bajo José Bordalás revela cómo el Getafe CF recupera el perfil físico de Uche sin perder creatividad
El Getafe CF venció 2-1 al Girona FC y volvió a exponer uno de los descubrimientos de la temporada: Adrián Liso. Pocos imaginaban que, tras salir del Real Zaragoza, el centrocampista iba a convertirse en una pieza tan influyente. Sus movimientos entre líneas, la agresividad en la presión y la capacidad para llegar al área han convertido al jugador en un recurso total para José Bordalás, que lo ha moldeado para ocupar el rol que antes ejercía Uche: músculo, recorrido y desequilibrio sin perder calidad técnica.
La salida del Real Zaragoza, las críticas de Gabi y la respuesta silenciosa del jugador dentro del campo
El paso de Adrián Liso por el Real Zaragoza dejó un poso de división. El futbolista salió tras perder protagonismo bajo el mando de Gabi, que apostó por otros perfiles y dejó fuera al canterano. Aquello derivó en tensión, reproches velados y la sensación de que el club aragonés había desaprovechado una pieza con proyección.
En Getafe, la narrativa ha cambiado: trabajo, continuidad y un entrenador que le ha entregado confianza. El contraste es evidente y alimenta el debate entre dos visiones del futbolista: la del técnico que le descartó y la del entrenador que ha explotado sus virtudes.

La prueba más clara del método Bordalás: recuperar talentos, elevar intensidad y convertir perfiles secundarios en titulares
El éxito del Getafe CF con Adrián Liso no es casualidad. Es un patrón que ya se vio con jugadores como Arambarri, Djené, Mata o Nyom: futbolistas considerados secundarios que, bajo el mando de José Bordalás, encontraron un nivel competitivo superior.
El triunfo ante el Girona refuerza la idea de que la plantilla azulona vuelve a sacar ventaja desde su identidad: orden táctico, choque, transiciones rápidas y un técnico que sabe exprimir piezas que otros descartaron. Adrián Liso es la última prueba.




