El colegiado podría “descansar” la jornada del último fin de semana de enero. El Comité Técnico de Árbitros consideró que hubo errores considerados en su actuación
El nuevo mensaje del Comité Técnico de Árbitros no admite dobles lecturas. La meritocracia que impulsa la dirección de Fran Soto se traduce en paradas obligatorias para quienes no alcancen el listón exigido.
El llamado “descanso terapéutico”, acordado con LaLiga, ya asoma con nombre propio tras la actuación de Gil Manzano, señalado por su arbitraje en el Real Sociedad-Barça. El colegiado extremeño apunta a la «nevera» en un movimiento que busca proteger la integridad de la competición y, de paso, rebajar la tensión mediática.
No sería un caso aislado ni un castigo encubierto. Munuera Montero, hoy árbitro internacional y elegido para la final de la Supercopa, ya pasó por ese peaje a comienzos de curso. Su error en Mallorca, al no activar el protocolo de conmoción, le apartó una jornada.
El VAR como muleta del arbitraje
Donde sí quedó retratado Gil Manzano fue en la gestión del VAR. La entrada de Carlos Soler sobre Pedri, en el tramo final, fue castigada de inicio con amarilla hasta que Del Cerro Grande le alertó de la gravedad real de la acción. Tras acudir al monitor, el cambio de criterio fue inmediato: la jugada ponía en riesgo claro la integridad del rival y exigía roja.
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No fue la única corrección temprana. A los seis minutos, la falta previa de Dani Olmo sobre Kubo invalidó el gol de Fermín tras otra llamada desde la sala. El árbitro rectificó al comprobar que no había contacto con balón y sí infracción en la recuperación.
Pese a los errores, su recorrido y estatus europeo invitan a pensar en un regreso rápido, ya sea en Liga o incluso en la Copa.
La presión del vestuario azulgrana
Tras la derrota en Anoeta, en Can Barça hubo indignación con el arbitraje. El primero en reaccionar fue Frenkie de Jong. En caliente, el capitán culé cargó las tintas contra Gil Manzano: “No puedes ni hablar con él. Me mira con una cara de ‘Soy más que tú’”.
Más tarde fue Flick quien arremetió contra el colegiado. “Todos lo han visto. Hay falta de comunicación con él”. El alemán ya venía de un antecedente ante el Girona, cuando Gil Manzano lo expulsó del banquillo. El ruido en Camp Nou tuvo su repercusión y derivó en un castigo medido para el árbitro.





