La operación, liderada por Javier Rodríguez y Antonio Mir con capital extranjero, lleva meses fraguándose pero su difusión pública ha generado contratiempos
El Granada CF podría cambiar de principales accionistas en los próximos días. La operación está liderada por Javier Rodríguez, exjefe de Operaciones e Infraestructuras del club desligado de la entidad el pasado verano, y el letrado Antonio Mir. El capital procedería de un inversor extranjero. Esta tarde se celebra una reunión en Madrid con la presidencia de ambos y asesores legales para estudiar el nuevo escenario tras la difusión prematura de la noticia.
Gino Pozzo, la pieza clave de toda la operación
El elemento central es Gino Pozzo. Todo apunta a que la sociedad asiática actual propietaria del club no le habría pagado todo lo que le debía. La operación pasaría porque Pozzo recuperara esas acciones y las vendiera a los nuevos accionistas. Este trámite deberá llevarse a cabo en un juzgado de Luxemburgo, que tiene la última palabra sobre la operación.
Además, el Consejo Superior de Deportes debe pronunciarse antes de que la compraventa pueda concretarse, un trámite que no es sencillo y que añade incertidumbre al calendario.
Desde el propio Granada se indica que no tienen conocimiento de que la operación esté cerrada. Canal Sur adelantó este lunes que ya se habría cerrado, pero otras fuentes contradicen esa versión. La llegada de los nuevos accionistas supondría un relevo importante en los principales cargos directivos del club.
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En lo deportivo, el equipo se aleja un punto del descenso
Mientras la situación accionarial se resuelve, el equipo de Pacheta ha conseguido separarse un punto más de la zona de descenso tras el empate ante el Andorra. El Huesca, que hoy ha prescindido de Jon Pérez Bolo y del director deportivo Ángel Martín González, marca ahora el descenso con 6 puntos menos que el Granada. A la misma distancia se encuentran Albacete y Valladolid. El Leganés está en el borde con solo 3 puntos más que los oscenses.
La polémica arbitral del empate ante el Andorra
El partido estuvo marcado por la actuación de la árbitra Marta Huerta. Anuló un tanto al equipo de Piqué cuando el marcador era de empate a 1, por una falta previa de Lautaro sobre Rodelas. El gesto de la colegiada tras el gol se prestó a 2 interpretaciones: falta o gol. Los jugadores de ambos equipos lo entendieron como gol. Mientras el Andorra celebraba, el Granada sacó de puerta y marcó un tanto que fue anulado. Una situación polémica que ha generado amplio debate.





