El Granada reaccionó con autoridad, remontó con cabeza fría y dejó al Zaragoza hundido en el fondo de la tabla

El colista golpeó primero, pero el Granada lo convirtió en un monólogo futbolero con posesión, paciencia y pegada

El Real Zaragoza necesitaba un milagro para levantar una temporada plagada de golpes anímicos. Apenas duró dos minutos la esperanza. El equipo aragonés abrió el marcador con un disparo de Pau Sans que rebotó en Nassei, pero aquello fue una ilusión breve. El Granada CF no se asustó. Al contrario, respondió con personalidad, balón en los pies y una presión alta que encerró a los maños en su propio campo.

La remontada no fue fruto de un golpe aislado, sino consecuencia de una superioridad constante. Los andaluces convirtieron sus bandas en autopistas, especialmente por el costado derecho. El Zaragoza sufría cada carrera, cada centro y cada duelo perdido. Adrián Rodríguez sostuvo al equipo visitante con varias paradas decisivas. Si el marcador no se movió antes del descanso fue por él. Sin embargo, tanto desgaste terminó por romper la resistencia.

Antes del descanso llegó el empate, después el control, la pegada y un Granada que no soltó el mando nunca más

El partido empezó a definirse con las amarillas. Los laterales zaragocistas recibieron tarjeta pronto, y cada falta posterior se convirtió en un aviso para la grada. El castigo llegó en el minuto 37. Jorge Pascual empujó un balón suelto en el área para el 1-1. Una celebración que simbolizó el dominio del Granada CF, que tenía el duelo donde quería: a su ritmo, a su velocidad y con superioridad física.

En la segunda parte, el Real Zaragoza reaccionó. Durante diez minutos, el balón cambió de dueño. Luca Zidane intervino con seguridad en dos ocasiones claras. El tramo despertó a los visitantes, pero fue un espejismo. El Granada recuperó la pelota y bajó la persiana. Ya no necesitaba llegar tantas veces. Solo esperaba el momento para golpear.

El 2-1 llegó tras un error en salida de balón. Guti perdió una pelota en zona peligrosa y Pedro Alemañ no perdonó. Disparo seco, potente, dentro. Desde ese instante, el choque tuvo dueño definitivo. El Zaragoza se quedó sin recursos futbolísticos y sin respuesta emocional. El banquillo movió piezas, pero la inercia ya estaba rota.

Arnaiz sentenció en la recta final y el Granada se permitió dormir el partido sin discusión alguna

El Real Zaragoza lo intentó tarde. En el minuto 85, una llegada de Dani Gómez terminó con un balón al palo. Fue la única chispa que ilusionó a la parroquia visitante, pero el Granada reaccionó con una contra letal. Arnaiz, que había ingresado minutos antes, definió con calma para el 3-1. La sentencia fue un golpe imposible de levantar.

El público de Los Cármenes despidió a su equipo entre aplausos. El Granada se vio fuerte, seguro y con un plan. El Zaragoza salió tocado, preocupado y con la clasificación señalando el abismo. El resultado deja al equipo andaluz mirando hacia arriba y al conjunto maño obligado a reaccionar cuanto antes.

Periodista deportivo con más de 15 años de experiencia en redacción, cobertura y análisis para medios como Olé, 30 Noticias y El Portal Deportivo; especializado en comunicación digital, con amplia trayectoria en coberturas de fútbol y habilidades en entrevistas, estrategia y táctica futbolística, hoy en GOL digital.