Pese a rescatar un punto en la agonía del partido ante Andorra, en Huesca se respira un clima tenso y Sergi Guilló es el principal apuntado.
El empate dejó al Huesca en una situación incómoda, con el descenso acechando y la sensación de que el equipo no termina de funcionar. Dos puntos de los últimos quince son un lastre que refleja una falta de conexión entre Guilló y sus jugadores.
La reacción en la segunda mitad maquilló una primera parte desangelada, sin intensidad ni ideas, y fue más cuestión de orgullo que de fútbol lo que permitió rescatar un punto ante un Andorra que mereció mucho más.
Reflexión y situación (casi) insostenible
En los pasillos oscenses se respira silencio, pero también dudas. La directiva medita qué hacer con Sergi Guilló, cuya continuidad pende de un hilo. El regreso de Ricardo Mur desde Catar servirá para encarar una jornada de reflexión que puede marcar un antes y un después en el proyecto azulgrana.
La sensación, cada vez más extendida, es que el ciclo del técnico catalán se apaga.
El club cerró filas para evitar filtraciones mientras sopesa los pros y los contras de una destitución que algunos consideran inevitable. El equipo no fluye, y las señales de desconexión con el vestuario preocupan.
Guilló se aferra con uñas y dientes al banquillo
Pese a los cuestionamientos y especulaciones sobre su salida, Guilló aseguró que se siente con “mucha energía” y que, si fuese por él, “nunca se echaría”. El entrenador desmintió cualquier ruptura dentro del vestuario y dijo que sus dirigidos están “a muerte” con su idea futbolística.
En ese contexto, uno de los capitanes del equipo, Jorge Pulido, reconoció que «van a seguir luchando» para obtener resultados y lograr la permanencia en la catergoría, aunque evitó referirse a cualquier decisión con respecto a un cambio en el banquillo.

El antecedente Ziganda
Desde el área deportiva se percibe que Ángel Martín González mantiene una postura prudente respecto al futuro del banquillo. El director deportivo, de carácter cauto, no es amigo de decisiones precipitadas y solo optó por un despido, el de Cuco Ziganda, cuando la situación se volvió irreversible y no había margen para la reacción.
El derbi aragonés, decisivo
El duelo Huesca-Real Zaragoza del próximo domingo en el Ibercaja tendrá un morbo particular: los dos equipos aragoneses llegan en una situación calamitosa. Los blaugranas no ganan hace tres partidos, mientras que los maños volvieron a perder y están hundidos como colistas en la clasificatoria.




