El nuevo entrenador de la SD Huesca admite fallos graves de intensidad y confía en transformar el golpe en punto de partida
El técnico Jon Pérez Bolo vivió un debut complejo al frente de la SD Huesca, marcado por un inicio que pesó como una losa. El equipo encajó muy pronto, perdió duelos clave y mostró nervios que desconectaron su plan de partido. Solo tras el gol en contra reaccionó un grupo que necesita reconstruirse con rapidez.
El propio Bolo asumió que los primeros minutos fueron decisivos porque sus jugadores entraron con miedo. Definió ese tramo como insuficiente para competir en la LaLiga Hypermotion y dejó claro que la reacción debe producirse desde el primer segundo del próximo partido.
El entrenador, aun así, rescató la parte positiva, especialmente la mejoría posterior al golpe inicial. Insistió en que la segunda mitad mostró señales de vida que deben convertirse en hábito si quieren escapar del descenso.
Un debut marcado por errores, falta de intensidad y decisiones condicionadas por molestias físicas
El análisis de Bolo giró en torno al mismo eje: la falta de intensidad competitiva desde el inicio. El técnico subrayó que no se ganaron duelos, que faltó valentía y que el equipo no puede esperar a ser golpeado para entrar en dinámica. Sostuvo que esta actitud condicionó por completo la lectura del encuentro.
La gestión de los cambios también tuvo un papel clave, pues varios jugadores arrastraban golpes o riesgo de lesión. Luna, Jesús y Carrillo pidieron el relevo por molestias, algo que alteró el plan inicial y obligó al técnico a reestructurar la segunda mitad.
En ese tramo final, Bolo reconoció que el equipo tomó malas decisiones pese a la superioridad numérica. Consideró que faltó ambición para castigar al rival cuando jugaba con uno menos y que esa oportunidad perdida debe servir como lección interna inmediata.
Los problemas estructurales que preocupan a la SD Huesca
El equipo arrastra seis derrotas consecutivas fuera de casa y su presencia en puestos de descenso aumenta la tensión. Bolo pidió calma y unión, recordando que no mira la clasificación sino la evolución diaria. Afirmó que solo el trabajo puede revertir una dinámica tan frágil.
El técnico insistió en reforzar conceptos como las segundas jugadas, la estrategia y la precisión en los últimos metros. Recordó que generaron faltas y saques de esquina que no supieron transformar, algo que marca la diferencia entre sumar y quedarse a medias.
También apuntó que parte del proceso consiste en elegir a los jugadores adecuados para cada plan, independientemente de la edad o el nombre. Su mensaje fue claro: jugará quien más acerque al equipo a ganar partidos.

La visión de Rubén Sellés y el impulso moral del triunfo del Real Zaragoza
En el lado contrario, Rubén Sellés celebró un triunfo que consideró un paso necesario para validar un mes de trabajo sin recompensa. El técnico del Real Zaragoza señaló que su equipo mostró personalidad y supo mantener el plan incluso tras adelantarse en el marcador.
Sellés introdujo varias novedades pensando en fijar mejor a los centrales rivales y controlar las acciones a balón parado. Elogió la cohesión del grupo, clave para sostener la ventaja ante un rival que se activó tras el gol inicial.
El entrenador maño subrayó que esta victoria rompe una mala racha y marca un punto de inflexión emocional. Aun sabiendo que queda mucho, aseguró que es el tipo de resultado que construye confianza para lo que viene.




