SD Huesca logra su primer triunfo con Bolo y encuentra aire lejos del descenso ante un Sporting superado

Periodista Deportiva |

Una victoria de alivio en El Alcoraz que combina carácter, resistencia y dos penaltis decisivos para cerrar una noche vibrante

La SD Huesca estrenó la era de Bolo con una victoria tan necesaria como trabajada y volvió a celebrar en El Alcoraz casi dos meses después. El equipo oscense venció 2-0 al Sporting de Gijón en un partido de enorme energía, donde los locales combinaron su mejor primera media hora de la temporada con un tramo final de puro sufrimiento.

Dos penaltis transformados por Sielva y Kortajarena firmaron un triunfo que sirve para abandonar el descenso. La grada respondió con alivio y una ovación que evidenció la importancia de la noche.

El encuentro arrancó con un Huesca eléctrico, decidido a marcar territorio desde el primer minuto. Portillo avisó con un cabezazo a la escuadra en la primera llegada, preludio de un arranque en el que el equipo generó ocasiones claras y controló la presión rival con una claridad inédita semanas atrás. El plan de Bolo apareció rápido: agresividad, ritmo y un paso adelante sin miedo.

El Huesca golpea primero, controla después y sabe sufrir cuando el Sporting empuja

La primera recompensa llegó en el minuto 20, cuando una mano de Corredera dentro del área derivó en un penalti que Sielva convirtió con templanza. Desde ahí, el choque cambió de guion: el Sporting adelantó líneas, aumentó la intensidad y obligó al conjunto oscense a multiplicarse en defensa. Dani Jiménez respondió con la parada de la tarde en un barullo que pudo cambiar la historia del encuentro.

Un segundo tiempo más áspero, con fases de dominio visitante y defensa de bloque bajo

La reanudación comenzó con un aviso gigante del Sporting: Justin, solo en el segundo palo, perdonó un empate cantado. Aquello activó al Huesca, que respondió con dos disparos de Ojeda y un intento de Julio Alonso. El partido entró entonces en su fase más incómoda para los locales: imprecisiones, dificultades para salir en corto y un rival cada vez más volcado.

Bolo agitó el banquillo con Enol, Luna y más tarde Ángel Pérez y Ro para resistir y buscar aire por banda. El Sporting encontró su mejor tramo, generando peligro por la izquierda y llegando a marcar un gol anulado por fuera de juego. El Huesca, obligado a sobrevivir, se sostuvo como pudo en su peor momento del choque.

El penalti de la tranquilidad y un triunfo que puede marcar un punto de inflexión

La sentencia llegó en el 86, cuando Perrin cortó con la mano un centro de Ángel Pérez. Sielva cedió el lanzamiento a Kortajarena, que marcó sin temblar y desató la celebración en El Alcoraz. Ese 2-0 permitió un final más sereno y, sobre todo, liberó a un equipo que necesitaba una victoria así para reengancharse emocionalmente.

El primer triunfo con Bolo da tres puntos de oro, corta una dinámica muy dañina y devuelve al Huesca a una posición de pelea real. Una noche completa para volver a creer.