Esfuerzo titánico de Las Palmas para recuperar a McBurnie

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La UD Las Palmas apuesta por consolidar su plantilla combinando experiencia y juventud. El presidente Ramírez destaca la renovación de Viera, el desarrollo de los jóvenes talentos y la estrategia del club para fortalecer su identidad deportiva

La UD Las Palmas se encuentra inmersa en una empresa digna de titanes, recuperar a McBurnie. Una operación que no solo implica números y contratos, sino también convicciones y símbolos. Porque traer de vuelta al delantero escocés sería mucho más que un fichaje; sería un gesto que equilibra lo imposible y lo necesario, como tender un puente entre la nostalgia y el futuro. Miguel Ángel Ramírez lo sabe, cada movimiento en este tablero es tan estratégico como emocional.

Mientras tanto, la figura de Jonathan Viera permanece como el faro inquebrantable de la isla. “Queremos que siga siendo el eje del equipo”, proclamó Ramírez, consciente de que el veterano es tanto pulmón como memoria de la entidad. Pero la apuesta no se queda en el presente, los “platanitos”, esos jóvenes que aún tropiezan como potrillos nerviosos, son el contrapunto necesario. La veteranía de Viera se mide con la inexperiencia de Coco o Valentín, y de esa antítesis nace la esperanza de un equipo con raíces y alas.

UD Las Palmas
Recuperar a McBurnie sería un golpe de efecto, sí, pero la verdadera revolución es más discreta

Estreno entre luces y sombras

El debut liguero ante el Andorra fue un espejo caprichoso. Durante media hora, Las Palmas pareció un vendaval de amarillo, seis ocasiones y un juego vibrante que invitaba a soñar. Pero luego, el ímpetu se desinfló como un globo en la playa, y lo que pudo ser goleada acabó en empate. Ramírez, en lugar de dramatizar, apeló a la calma. “El gol rival fue desafortunado, el anulado discutible, pero la base está bien”. Una lección en tiempos de ansiedad, el fútbol, como la vida, no premia al que se precipita.

El presidente recordó que la escuadra aún no estaba completa. Lukovic aún sin estrenar, Viera entre molestias y el tiempo como mejor aliado. La referencia a ejemplos como Elche u Oviedo, que pasaron del tropiezo inicial al ascenso de posiciones, fue casi un sermón, paciencia, que la siembra tarda en florecer. Así, lo que para el aficionado impaciente puede parecer un naufragio, para Ramírez no es más que el oleaje natural de agosto.

Mercado y proyecto de identidad

En los despachos también se juega el futuro. Ramírez confirmó que aún habrá salidas, pero que Mika se queda, pese a rumores y tentaciones. Una decisión que suena tanto a blindaje como a advertencia, aquí no se vende a cualquier precio. Y mientras otros clubes improvisan compras compulsivas, la UD insiste en su fórmula, mezclar la veteranía de Jesé, Sandro, Kirian o el propio Viera, con la frescura de los platanitos. Es una receta lenta, casi artesanal, en un mercado que exige comida rápida.

El horizonte, según Ramírez, trasciende lo inmediato. No se trata solo de ganar, sino de formar un equipo que respire la cultura de la isla y entienda a su afición. Recuperar a McBurnie sería un golpe de efecto, sí, pero la verdadera revolución es más discreta, jóvenes que aprenden errando, veteranos que enseñan sin palabras, y un club que decide construir identidad antes que acumular nombres. En tiempos de prisas, esa paciencia suena tan extraña como necesaria.