La Liga Hypermotion entra en zona de locura y la lucha por el ascenso se comprime. Las Palmas y Burgos, grandes ganadores de la última jornada.
La clasificación de Segunda tras 29 jornadas es un retrato perfecto de la dificultad competitiva de la categoría. Entre el segundo y el séptimo puesto apenas hay un punto de margen, con seis equipos apretados que cambian de posición casi cada fin de semana.
En este contexto, Las Palmas fue uno de los grandes ganadores del último capítulo liguero. El equipo de Luis García se dio un atracón de goles ante el Ceuta (4-0) y cerró el fin de semana en la quinta posición, con 48 puntos.
Con nueve jornadas aún por disputarse y la zona de ascenso comprimida al límite, cualquier racha puede disparar a un equipo hacia el playoff o sacarlo del mapa en apenas un par de semanas. La clasificación se mueve como un acordeón. Sólo el Racing se desprendió del bloque y ya siente el aroma a Primera.
“Es un manicomio”
Luis García Fernández salió satisfecho tras la goleada al Ceuta, convencido de que el equipo ejecutó el plan de partido con personalidad y ambición. El técnico destacó el compromiso del vestuario para firmar una victoria tan rotunda.
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El entrenador recordó, sin embargo, que la categoría vive instalada en un equilibrio permanente. “La Segunda es todavía más manicomio”, deslizó, aludiendo a cómo en pocas semanas cambian los candidatos al ascenso.
El asturiano también quiso rebajar la euforia que rodea al equipo tras los siete goles y las dos porterías a cero consecutivas. La idea, insiste, es mantener la velocidad de crucero: “La mentalidad es muy fuerte, será clave seguir siendo sólidos. Es importante volver a ganar”.
El ascenso directo se pone al rojo vivo
Junto con los amarillos, el Burgos fue el otro que salió airoso de la jornada 29. El elenco de Ramis derrotó al colista Mirandés en El Plantío y se subió al séptimo puesto, en el pelotón de los que buscan el ascenso.
En el lado opuesto, Castellón, Deportivo de La Coruña y Ceuta ceden terreno, mientras Sporting y Córdoba empiezan a mirar la tabla con cierta inquietud.
Con nueve partidos todavía por disputarse y la zona alta comprimida al milímetro, cualquier racha puede alterar el tablero en cuestión de días. Dos victorias seguidas bastan para entrar en playoff; dos tropiezos para quedarse fuera. La Segunda vuelve a demostrar que es una competición imprevisible hasta el último suspiro.





