El reencuentro con el pasado en Butarque no evita una derrota dolorosa que frena al Leganés y refuerza al Sporting
El último partido del año en Butarque tenía un componente emocional evidente. El regreso del exentrenador pepinero fue recibido con aplausos, pero sobre el césped el CD Leganés necesitaba algo más que recuerdos. El objetivo era claro: ganar para no quedar anclado en la zona baja. Enfrente, un Sporting de Gijón lanzado, con dinámica positiva y aspiraciones de playoff.
El inicio fue cuesta arriba para los locales. En los primeros minutos, Juan Soriano tuvo que intervenir con reflejos para evitar el gol visitante. El Sporting mandó en campo rival, presionó alto y obligó al Leganés a resistir. Rubén Yáñez apenas tuvo trabajo en el primer tramo, mientras el área pepinera vivía en alerta constante.
Juan Soriano sostiene al Leganés y mantiene vivo un partido incómodo
El paso de los minutos no cambió el guion inicial. El Sporting encontraba espacios y generaba peligro, especialmente con Dubasin como amenaza constante. En el minuto 27 llegó la más clara del primer tiempo para los locales: Diego remató un centro de Duk, pero Yáñez reaccionó con una parada felina que silenció a la grada.
Soriano volvió a erigirse en protagonista poco después, sacando una mano espectacular a un disparo directo de Dubasin. El guardameta andaluz sostuvo a un Leganés que, sin brillar, supo sobrevivir. Lo mejor de los de Igor Oca fue la capacidad para no desconectarse, para mantenerse en partido ante un rival incómodo y competitivo. El descanso llegó con empate y la sensación de que el marcador no reflejaba del todo lo visto.

Dominio pepinero y un final que castiga la insistencia sin premio
Tras el paso por vestuarios, el Leganés dio un paso adelante. El primer aviso fue visitante, pero a partir de ahí los pepineros comenzaron a mandar. Duk y Juan Cruz probaron fortuna sin acierto y una jugada ensayada terminó con un disparo de Lalo que rozó la escuadra. La grada empujaba y el equipo respondía con insistencia.
El tramo final fue un asedio local. Nada que ver con el Leganés de semanas atrás. Había orden, convicción y ambición. Pero el fútbol fue cruel. En el minuto 88, cuando el empate parecía firmado, Dubasin apareció otra vez para marcar el 0 1 y silenciar Butarque.
Aún hubo tiempo para soñar. Millán rozó el empate en el descuento, pero un defensor sacó el balón bajo palos. No hubo milagro. El Leganés se quedó sin premio pese al dominio y cerró el año con una derrota injusta en sensaciones, pero real en el marcador.





