Levante UD estudia la destitución de Julián Calero y valora a Luis García Plaza como posible relevo inmediato

Periodista Deportivo |

La cuarta derrota consecutiva deja al equipo penúltimo y abre un escenario crítico en el que la directiva debate el futuro del banquillo granota

El Levante UD ha entrado oficialmente en fase de emergencia. La derrota ante el Athletic Club (0-2) en el Ciutat de València, un estadio donde todavía no conocen la victoria esta temporada, ha desencadenado una reunión de urgencia en el consejo de administración que mantiene en el aire la continuidad de Julián Calero. El técnico, artífice del ascenso y del título de Segunda División, atraviesa su peor momento desde que llegó al club.

La directiva, encabezada por el presidente Pablo Sánchez, reconoció tras el encuentro que la situación “es complicada” y que el club debe “analizar todo antes de tomar decisiones”. El mensaje, lejos de una defensa pública del entrenador, confirma que su permanencia está seriamente comprometida. De hecho, el Levante ya ha sondeado la opción de Luis García Plaza, un técnico con experiencia y buen encaje en situaciones de alta tensión competitiva.

Un bloqueo preocupante y una valoración urgente del proyecto

El presidente fue claro: estar penúltimos, con solo nueve puntos, y encadenar cuatro derrotas consecutivas obliga a abrir un debate profundo sobre el banquillo. Calero no tiene garantizado dirigir la sesión de este domingo y el club ha aplazado la decisión a “las próximas horas” tras una noche de reflexión y consultas internas.

El desgaste deportivo es evidente: el equipo no compite con claridad, no gana en casa y se ha visto superado con demasiada facilidad por rivales que no presentan un registro muy superior. En este escenario, el consejo se plantea si la situación es reversible con Calero o si el cambio debe producirse ya.

Luis García Plaza, la opción más firme sobre la mesa

Entre los nombres valorados, Luis García Plaza surge como candidato prioritario. El club ha explorado su situación y disponibilidad, consciente de que su perfil de entrenador pragmático, ordenado y con experiencia en reconstrucciones rápidas puede adaptarse bien al momento actual del Levante.

Aunque no se ha presentado una oferta formal, el simple hecho de sondear al exentrenador de Mallorca, Alavés o Villarreal B dibuja claramente la falta de convicción respecto a la continuidad de Calero.

La decisión se tomará en horas, no en días. El Levante vive su primera gran crisis desde el ascenso y debe decidir si mantiene el rumbo o ejecuta un giro inmediato para evitar un escenario aún más comprometido.