Tras un inicio más que prometedor, el flamante entrenador de los granotas tendrá una doble misión de riesgo: ganar en casa y ante el rebelde Espanyol.
Después de un estreno soñado en el Pizjuán, Luís Castro prepara a sus soldados para una nueva batalla con el objetivo de lograr el milagro de la permanencia. El desafío no es menor: conseguir el primer triunfo de la temporada en el Ciutat de València y voltear a uno de los mejores visitantes de LaLiga.
La fortaleza del Levante se ha convertido esta campaña en un territorio amable para el visitante, una anomalía que explica buena parte del sufrimiento granota. Dos puntos de 21, diecinueve volando por el desagüe y diecisiete goles encajados dibujan al peor local de la categoría.
Ya no hay excusas: si el Levante quiere seguir respirando en Primera, su estadio debe volver a morder desde este mismo domingo.
El sistema Castro encaja OK
En apenas una semana, el Levante empezó a reconocerse en el espejo. En el Sánchez-Pizjuán no solo sumó tres puntos, sino que dejó una imagen más sólida y comprometida, demostrando que hay más fútbol del que venía enseñando, con mayor intensidad y sentido colectivo.
Luís Castro también ganó su primer pulso táctico de peso. Sin dogmas ni dibujos inamovibles, el portugués sorprendió con un 4-2-3-1 que devolvió profundidad y colmillo por fuera, explotando el talento de sus extremos.
La mejor noticia, quizá, llegó por dentro. Carlos Álvarez encontró su hábitat natural como enganche, más libre y con confianza, y volvió a saborear el gol tras semanas de sequía. Con Pablo Martínez ordenando y Kervin poniendo el equilibrio, los granotas cerraron un triunfo coral que invita, por fin, a creer.

Un visitante de lujo
La prueba será de máxima exigencia. El Espanyol aterriza en Orriols con galones de visitante fiable, encadenando triunfos lejos de casa y haciendo del repliegue y la transición su mejor arma. Los pericos cosecharon cuatro victorias, dos igualdades y dos caídas saliendo de casa.
El domingo va más allá del marcador. Enero y febrero marcan el pulso de la temporada y ganar en el Ciutat de València daría oxígeno y convicción antes del duelo pendiente ante el Villarreal.





