El dilema de Luís Castro en el Levante UD: Entre la emergencia de nuevos talentos y el declive de los pesos pesados

Periodista Deportivo |

El técnico luso logra ampliar la rotación con nombres como Olasagasti y Carlo Espí, pero se enfrenta al reto de recuperar a los pilares de la etapa de Calero

La llegada de Luís Castro al banquillo del Ciutat de València ha supuesto una auténtica revolución en la jerarquía del vestuario granota. Uno de los grandes méritos del preparador portugués en este 2026 ha sido, sin duda, la capacidad para construir una plantilla mucho más larga y competitiva de lo que se preveía inicialmente. Bajo su mando, jugadores que parecían tener un rol secundario han dado un paso al frente, convirtiéndose en piezas clave de un esquema mucho más ordenado y riguroso. Sin embargo, esta transición táctica ha generado un efecto secundario preocupante: la paulatina desaparición de los llamados «pesos pesados» que sostenían al equipo durante la etapa de Calero.

Nombres como Olasagasti, Oriol Rey, Carlo Espí o Alan Matturro han aprovechado la oportunidad para reivindicarse, demostrando que el cambio de mentalidad propuesto por Castro favorece a quienes mejor se adaptan al rigor colectivo. No obstante, la exigencia del técnico luso ha provocado que figuras que antes camuflaban el desorden con destellos individuales se hayan ido diluyendo. El gran «debe» de Luís Castro en este tramo final de la temporada es evitar que esos jugadores fundamentales se conviertan en meros figurantes, ya que su talento será indispensable para certificar la permanencia en la categoría.

Los nombres propios del bajón granota: Casos de estudio bajo la lupa de Castro

El análisis detallado de la plantilla revela que la receta del éxito de Castro no ha sentado igual a todos los integrantes del grupo. La vigilancia sobre el rendimiento individual muestra casos donde la adaptación está siendo especialmente tortuosa:

  • Etta Eyong: El delantero no ve portería desde finales de octubre. Su paso por la Copa África y la posterior falta de minutos con el nuevo técnico han mermado su confianza, llegando a quedarse sin jugar en las últimas jornadas ante el Oviedo y la Real Sociedad.
  • Carlos Álvarez: A pesar de actuar ahora en su posición ideal detrás del punta, el ’24’ no encuentra su mejor versión. Aunque su garra es innegable, suele ser sustituido a la hora de juego con una influencia escasa en el ataque.
  • Unai Vencedor: De ser el pulmón con Calero a verse superado en la rotación por el resto de centrocampistas. La propuesta más ordenada de Castro parece haberle dejado sin el espacio de libertad que antes disfrutaba.
  • Kervin Arriaga: Tras un mercado de invierno movido, la «llama» del hondureño parece haberse apagado. Aunque lo intenta, su rendimiento ha sufrido un bajón considerable en comparación con el inicio de curso.

La salvación del Levante UD pasa por encontrar un equilibrio entre la frescura de los recién llegados a la rotación y la jerarquía de los veteranos. La amplitud de la plantilla es una virtud, pero Castro debe lograr que los jugadores llamados a marcar diferencias vuelvan a sentirse importantes. Solo si consigue recuperar el 100% de efectivos como Etta Eyong o Carlos Álvarez, el equipo tendrá las garantías suficientes para afrontar con éxito la lucha por la permanencia. La exigencia es máxima y el tiempo para experimentos se agota en Orriols.