Chupete mantiene la calma sobre su renovación con el Málaga CF: aunque su contrato finaliza en 2028, club y jugador avanzan sin prisa, con la intención de prolongarlo hasta 2029 y consolidar su proyección como goleador blanquiazul
En el Málaga CF, las renovaciones suelen sonar como tambores de guerra, largas negociaciones, nervios en la grada y titulares que hacen temblar la paciencia del aficionado. Sin embargo, el caso de Chupete parece pertenecer a otra partitura. Su contrato vence en 2028 y, aun así, en los despachos ya se piensa en estirarlo hasta 2029. No hay prisas, porque ni el jugador muestra ansiedad ni el club parece inclinado al dramatismo. Paradójico, en un fútbol dominado por la inmediatez, se celebra la calma como si fuera un gol en el minuto 90.
Loren Juarros, arquitecto de esta operación, busca blindar al delantero con mejoras económicas y una cláusula de rescisión más robusta. No se trata solo de asegurar un contrato, sino de consolidar un proyecto. Porque Chupete no es únicamente un goleador, es la promesa de un Málaga que intenta reconciliarse con su propia cantera, ese vivero de talentos tantas veces relegado a un papel secundario.
Chupete entre la calma y la cantera
La temporada 2025/2026 ha arrancado con luces y sombras para los blanquiazules. Tras un inicio esperanzador, las derrotas frente a Huesca y Cádiz pusieron una nota amarga en el registro, aunque el propio delantero lo resume con una serenidad casi desarmante. “Lo han manchado un poquito, pero estamos unidos y vamos a tirar para adelante”. Una frase que en boca de un veterano sonaría a diplomacia, pero en la de un joven como él es un destello de madurez.
Su compromiso con la cantera añade un matiz entrañable al relato. Chupete no olvida el camino recorrido ni la importancia de quienes vienen detrás. “Creer en la cantera es un paso importante para los niños”, recuerda. En un fútbol donde las promesas suelen marcharse antes de asentarse, él se ofrece como espejo y como antítesis, el muchacho que prefiere consolidarse en casa antes que lanzarse al vértigo de la fuga precoz.

Entre el césped y los sueños
De cara al próximo duelo en El Plantío contra el Burgos, el Málaga se prepara con disciplina casi artesanal. Nuevo césped, entrenamientos intensos y un objetivo inmediato, sumar puntos. Chupete, pese a aparecer en la prelista de la Sub-21, mantiene un discurso terrenal. Ni la gloria de debutar en La Rosaleda con gol incluido ni la llamada internacional parecen marearlo. Prefiere el trabajo diario a la grandilocuencia.
En cuanto a su renovación, la confianza en Loren Juarros se percibe como un puente sólido. “Las palabras se las lleva el viento”, dice con esa mezcla de pragmatismo y sabiduría precoz. Para él, todo llegará en su momento. ¿Su meta personal? No una cifra de goles ni un contrato millonario, sino algo mucho más simbólico, devolver al Málaga a Primera División. Porque ahí reside la verdadera antítesis de su carrera, un joven que sueña con grandeza, pero que camina con la humildad de quien todavía recuerda el vértigo de su debut.




