Funes encandila a los malaguistas con otra victoria contundente

Periodista Deportivo |

La llegada de Funes le cambió la cara al Málaga y lo devolvió al sendero del triunfo. En el Belmonte dio otra muestra de autoridad.

El Málaga dio en Albacete un golpe sobre la mesa que trasciende los tres puntos. Ganar en territorio manchego, seis años y medio después, no es solo una victoria: es romper un maleficio lejos de La Rosaleda. Una sacudida anímica para un equipo cansado de viajar con complejos.

El triunfo llega además con la calculadora en la mano. Los blanquiazules se alejan del descenso y miran de reojo la zona noble, ahora a cinco puntos. Pasa de mirar con temor el abismo a ilusionarse con un retorno a Primera.

Nada fue sencillo ni mucho menos brillante de inicio. El primer tiempo rozó lo preocupante y el gol de Riki confirmó los peores presagios. Pero el descanso cambió el relato y el Málaga salió con otra piel, más decidido y reconocible.

8 de 12 es el espectacular comienzo de Juanfran Funes al frente de los boquerones, luego de que su arribo llegue cargado de polémica y rechazos por parte de la afición, que no comprendió la salida de Pellicer y miró con recelo la llegada del entrenador de Loja.

Lúcido para los cambios

Ayer frente al Albacete, Funes supo enderezar el barco a tiempo con los cambios: Ochoa y Chupete agitaron el partido y fabricaron el penalti que cerró la noche. Señales de un técnico que empieza a ganar crédito en silencio.

La victoria en el Belmonte oxigenó al Málaga en todos los frentes. Mantiene intacto el recorrido liguero de Funes, rompe una sequía eterna lejos de casa y recoloca al equipo en una cómoda zona media (11°), con la sensación de haber cambiado el paso a tiempo.

Queda por saber si Albacete será un punto de inflexión o una tarde aislada. El examen serio ya asoma con el Almería en La Rosaleda.

En busca de la estabilidad

Tras la victoria ante el Albacete, Funes reconoció que haber ganado “refuerza al grupo”, en busca de encontrar la “estabilidad” para poder obtener la regularidad que el equipo necesita.

Pese a la buena racha, el entrenador mantiene los pies en el suelo: “ni la pasada semana éramos una montaña rusa hacia abajo ni ahora hacia arriba”. El mensaje llega claro y conciso de cara al derbi con el Almería.