El club logra un equilibrio financiero clave en Primera Federación aunque sigue pendiente de ajustar estructuras internas
La fotografía económica del Málaga CF llega en un momento en el que cualquier señal de estabilidad es oro para un club que aún cura cicatrices del pasado reciente. La sostenibilidad alcanzada este curso permite respirar, abre pequeñas ventanas a la esperanza y demuestra que el proyecto puede caminar sin muletas. Pero la estabilidad, como casi todo en el fútbol, es frágil, y el reto ahora es convertirla en una base firme que no dependa del azar ni de una temporada inspirada.
Las cuentas avalan el presente del Málaga CF pero obligan a mirar más lejos en su reconstrucción deportiva
El análisis económico publicado por 2PlayBook y ampliado por varias fuentes, incluido el propio club, refleja que el Málaga CF ha cumplido con el objetivo prioritario tras el descenso: sostenerse sin poner en riesgo el futuro. Mantener la estructura sin caer en desequilibrios era obligatorio para no repetir viejos errores. El club ha conseguido que su cifra de negocio ronde los 20,4 millones, apoyada en una masa social fiel, un estadio que responde y un departamento comercial que empieza a funcionar con la regularidad que exige la categoría.
El dato más ilustrativo de esta estabilidad es que el club no depende de los ingresos televisivos como la mayoría de equipos de Segunda División o incluso de algunos de Primera. La Rosaleda, con 3,8 millones generados solo en abonados, sostiene parte de la estructura. Y cuando el día de partido supera los cinco millones en total, se entiende que la afición continúa siendo el motor económico que mantiene vivo al proyecto.
Existe, además, una prudencia evidente en la política deportiva. No hay grandes amortizaciones, no se asumen riesgos excesivos y se recurre con más frecuencia a la cantera para evitar errores caros. Puede que no sea la receta más excitante para un club histórico, pero sí es la más responsable para un Málaga que aún recuerda lo que significa invertir sin red.

Un modelo sostenible, sí, pero con decisiones urgentes en el horizonte
Todo este equilibrio convive con varias sombras que el club deberá despejar. La más evidente es el gasto en personal no deportivo: 3,3 millones, una cifra elevada para la categoría y que representa un 26% más que el año anterior. Aunque forma parte de un plan de crecimiento institucional, también presiona un límite salarial que se consume con demasiada rapidez. Este es un terreno en el que Loren y Kike Pérez deberán actuar con precisión si no quieren que el margen deportivo se siga estrechando.
La sostenibilidad actual está lograda, pero mantenerla exigirá decisiones valientes: ajustar estructuras, priorizar inversiones y proteger la base económica sin renunciar al salto competitivo que la afición reclama. El Málaga CF ha sobrevivido a un golpe histórico, y eso ya es un éxito. Ahora necesita demostrar que también puede volver a competir desde la estabilidad, no desde la urgencia.





