El club rojillo apuesta por un giro emocional y de identidad en pleno tramo crítico de la temporada
El CD Mirandés ha decidido cambiar el rumbo de forma inmediata. La destitución de Jesús Galván, tras solo ocho jornadas, refleja la urgencia deportiva en Anduva. Los resultados no acompañaron y el margen se agotó rápido. La directiva entendió que el proyecto no conectaba con la plantilla. El relevo llega desde dentro. Antxon Muneta asume el banquillo hasta final de temporada.
El regreso no es en solitario. Alain Arroyo se incorpora como segundo entrenador. Ambos simbolizan etapas reconocibles del club. La apuesta es clara: recuperar identidad, energía y competitividad. La permanencia en LaLiga Hypermotion marca cada decisión.
Un cese precipitado por resultados y decisiones tácticas discutidas
La etapa de Jesús Galván terminó antes de asentarse. El balance fue insuficiente: cinco puntos de veinticuatro posibles. La derrota ante el Almería aceleró una decisión que ya se maduraba. En el club no convencieron ni las alineaciones ni la gestión de los partidos. Varias decisiones se interpretaron como pérdidas de puntos evitables.
La situación clasificatoria agravó el contexto. El equipo entró en dinámica negativa sin respuesta clara. La dirección deportiva entendió que el mensaje no calaba. El riesgo de enquistarse en la zona baja era real. El cambio se consideró inevitable.
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Muneta y el conocimiento del vestuario como palanca inmediata
Antxon Muneta conoce el entorno y el vestuario. Ya ejerció como solución puntual esta temporada. Su victoria ante el Sporting de Gijón reforzó la confianza interna. Ahora asume el reto completo. Llega con respaldo institucional y apoyo de la grada.
Su perfil es claro: cercanía, exigencia y lectura emocional del grupo. El Mirandés necesita puntos inmediatos. También necesita creer. Muneta representa ese vínculo directo con el escudo. El club apuesta por activar el orgullo competitivo antes que reinventar sistemas.
Alain Arroyo y la urgencia del mercado de enero
La presencia de Alain Arroyo refuerza el mensaje. Su figura conecta con la historia reciente del club. El cuerpo técnico gana peso emocional. La intención es recomponer la relación entre equipo y afición. Anduva debe volver a empujar.
El contexto no concede tiempo. Enero exige refuerzos rápidos. El nuevo cuerpo técnico trabajará con incorporaciones inmediatas. La prioridad es clara: solidez defensiva y gol. Cada jornada será decisiva. El Mirandés juega contra la tabla y contra el reloj.





