El Athletic se desconfigura en San Mamés: El cambio de Sancet casi cuesta un disgusto

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Ernesto Valverde retira a la columna vertebral en el minuto 71 y el Betis roza la remontada en este marzo de 2026; el VAR salva los muebles tras un empate anulado que dejó desnortados a los leones

San Mamés vivió este domingo una tarde de contrastes propios de un guion de suspense. El Athletic Club dominaba con autoridad gracias a una primera parte soberbia, donde la eficacia de Dani Vivian y la magia de Oihan Sancet pusieron un [2-0] que parecía definitivo. Sin embargo, en este 23 de marzo de 2026, la gestión de los cambios de Ernesto Valverde estuvo a punto de transformar una fiesta en tragedia. Al retirar a Sancet, Guruzeta y Galarreta en el minuto 71, el equipo perdió su rostro, su orden y, lo más grave, su columna vertebral.

La salida de los pesos pesados dejó al Athletic «desmadejado», como el cisne de las memorias de Neruda. En apenas dos minutos, la entrada de Pablo Fornals y un error de Rego permitieron al Real Betis golpear con dureza. El conjunto verdiblanco llegó a celebrar un empate [2-2] que el VAR terminó anulando por fuera de juego. Fue un «derechazo» que el Athletic no esperaba y que le obligó a nadar en aguas turbulentas durante un tramo final agónico, donde la flaqueza física se suplió con el corazón de una afición entregada.

Vivian y Sancet: El martillo y el alma del Athletic

La primera mitad fue un manual de lo que debe ser el fútbol en La Catedral. El «Teniente» Dani Vivian abrió la veda con un disparo seco, demostrando que su alma de ariete sigue viva pese a ser el guardián de la zaga. Poco después, Oihan Sancet, el «Ciervo» de Mendillorri, culminó una genialidad de Ruiz de Galarreta tras un pase de Iñaki Williams. Sancet acarició el esférico con el interior de su bota izquierda, confirmando que es el motor que conecta los guantes de Unai Simón con el ataque rojiblanco.

El riesgo de las rotaciones en el tramo decisivo

La desfiguración del equipo tras el minuto 71 fue tan evidente que el Betis creció exponencialmente en cada duelo individual. Sin la pausa de «Galaxy» ni el colmillo de Guruzeta, el Athletic se convirtió en una «goma» que se plegaba ante la presión bética. Aunque Valverde buscara dar descanso por motivos físicos en este ejercicio convulso, la realidad es que el equipo se siente huérfano cuando Sancet abandona el «paraíso» del césped. La inmortalidad del Athletic se puso a prueba en veinte minutos finales donde se hizo de tripas corazón para amarrar los puntos.