El Athletic vuelve a jugar para sobrevivir y no para ganar: la filosofía como excusa de 40 años y el paradigma que Uriarte prometió cambiar

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La derrota en Getafe reaviva el debate sobre la ambición real del club con mensajes que ya apuntan a «celebrar los 42 puntos» como señal de un club que se instala en la mediocridad

La derrota 0-2 ante el Getafe ha vuelto a abrir una herida que en el Athletic Club nunca termina de cerrar. La sensación de empequeñecimiento es evidente para una parte significativa de la afición rojiblanca: una vez más, como tantas otras en los últimos 40 años, el equipo parece jugar para sobrevivir y no para ganar. Ambición, autocrítica y exigencia son palabras que suenan cada vez más huecas en Ibaigane.

La filosofía como coartada permanente

El debate no es nuevo. La crítica más afilada que circula entre la afición apunta a un patrón que se repite temporada tras temporada: usar la filosofía de la cantera y la identidad rojiblanca como excusa para justificar resultados mediocres. Y de paso, permitir que toda una generación de exfutbolistas y figuras del entorno vivan cómodamente del relato sin que nadie les exija resultados reales.

Lo más preocupante no es la derrota en sí misma. Una temporada mala le pasa a cualquier club y no es un drama absoluto. Lo que preocupa de verdad es el cambio en el tono del discurso: cuando los mensajes empiezan a ser del tipo «celebrar los 42 puntos«, algo se ha roto en la cultura de exigencia del club. Ese conformismo cala hondo y convierte a cualquier institución en un club mediocre sin que nadie lo diga en voz alta.

El paradigma que Uriarte prometió cambiar

Jon Uriarte llegó a la presidencia con el discurso del cambio de paradigma. La ilusión fue real y la masa social la compró. Con el tiempo, sin embargo, ese cambio prometido da para la risa como mínimo. El proceso electoral en marcha, con Uriarte buscando su segundo mandato con 2.070 avales en tiempo récord, coincide con un equipo que encadena malos partidos fuera de casa y que Valverde describe como un grupo al que «le tienen cogida la medida» cuando juega lejos de San Mamés.

La pregunta que sobrevuela Ibaigane es si el nuevo mandato que se avecina traerá de verdad ese cambio de exigencia y ambición o si el Athletic seguirá instalado en el mismo ciclo de siempre: resultados mediocres justificados por una filosofía que nadie se atreve a cuestionar en voz alta.