El «Panda» iguala su mejor registro histórico con 10 goles mientras el Chimy Ávila sigue sin ver portería
La sombra de Borja Iglesias vuelve a planear sobre el Benito Villamarín con una fuerza incómoda. El delantero gallego ha alcanzado ya los 10 goles en LaLiga, firmando el mejor registro de toda su carrera tras los primeros 22 partidos (igualando sus números de la temporada 2022/23). Esta explosión goleadora lejos de Heliópolis ha encendido un debate voraz en las redes sociales, donde gran parte del bético se cuestiona la decisión de «regalar» a un ariete con su olfato por el simple hecho de que un sector de la grada no lograra conectar con su perfil fuera del campo.
El contraste resulta doloroso para la planificación deportiva verdiblanca. Mientras el «Panda» celebra goles cada fin de semana, el Chimy Ávila atraviesa una sequía preocupante. Las críticas apuntan a que el club priorizó un perfil «tribunero» y más afín a ciertos sectores sociales por su cercanía a tradiciones como los toros o la Semana Santa frente a la efectividad pura de un delantero que, pese a las críticas, siempre garantizó cifras notables. «Demasiado bien nos va», lamentan algunos aficionados al ver cómo el equipo sufre para oler el balón en el área rival mientras su antiguo referente recupera su versión más letal.
El «Panda» iguala sus récords de 2022 y pone en duda la gestión del ataque bético
Los datos no mienten: Borja Iglesias está viviendo una segunda juventud futbolística. Al alcanzar la decena de tantos en apenas 22 jornadas, el gallego demuestra que su bache en el Betis fue una cuestión coyuntural y no un declive físico. El debate está servido: ¿Se precipitó el Betis al dejar salir a un jugador que, con confianza, vuelve a ser uno de los máximos realizadores nacionales? La directiva y el cuerpo técnico se enfrentan ahora al espejo de una realidad donde los goles que faltan en Sevilla se celebran con entusiasmo a cientos de kilómetros de distancia.



