García Plaza no viene a hacerlo bonito: viene a que el Sevilla deje de regalar partidos

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Su Alavés 23/24 cedía solo el 40,6% de posesión y generaba 12,2 tiros por partido desde un bloque medio-bajo que el Sevilla necesita con urgencia

El modelo de Luis García Plaza no es una propuesta estética. Es una solución de emergencia para un equipo que lleva semanas regalando partidos por exceso de exposición y falta de estructura defensiva. Con 9 jornadas por delante y a 3 puntos del descenso, el Sevilla no necesita un técnico que proponga dominio del balón. Necesita uno que sepa juntar al equipo, reducir la exposición y proteger la pérdida.

Eso es exactamente lo que García Plaza ha hecho en sus mejores etapas.

Los números que definen su modelo

Su Alavés de la temporada 23/24 es el mejor ejemplo disponible. El equipo vitoriano cedió el 40,6% de la posesión, la cifra más baja de toda LaLiga ese año. Y aun así generó 12,2 tiros por partido, una producción ofensiva respetable para un equipo que renunciaba deliberadamente al balón.

La explicación está en el método. Bloque medio-bajo, transiciones rápidas en cuanto se recupera el balón, uso de las bandas como vía de progresión, centros al área y pelea en las segundas jugadas. Un fútbol que no enamora pero que funciona cuando los jugadores entienden los roles y los ejecutan con disciplina.

Lo que cambiará en el Sevilla

En estas 9 jornadas que quedan, el cambio más visible debería ser la reducción del ida y vuelta que ha caracterizado al equipo bajo Almeyda. Menos exposición en transiciones defensivas, mejor defensa del área en las acciones a balón parado y más claridad en lo que hacer cuando se recupera el balón.

García Plaza no va a reinventar al Sevilla. Va a darle una lógica que hoy no tiene. Y en un equipo que ha encajado tantos goles como ha generado en los últimos meses, esa lógica puede valer los puntos que separan la permanencia del descenso.