Los futbolistas huelen a muerto

Cuando un vestuario pierde la fe en su entrenador, ya no hay vuelta atrás

El fútbol es así, cruel y sin paciencia. No tiene sentido prolongar la estancia de un entrenador en el que ya no crees. Cuando el mensaje no llega, cuando el vestuario siente que el técnico tiene fecha de caducidad, el desenlace está escrito. Los jugadores huelen a “muerto”, y esa sensación, por dura que suene, rara vez se equivoca.

Lo hemos visto una y otra vez. Los proyectos sin pulso se alargan por inercia, esperando un milagro que casi nunca llega. A veces ocurre como aquel de Montanier, salvado por goles imposibles desde el centro del campo y hasta de chilena, pero no es lo habitual.

Con Sergio Francisco sucede algo parecido. Y que quede claro: con el máximo respeto hacia él, porque da pena ver a un técnico que quiere, que trabaja, pero al que han lanzado a los leones sin escudo ni tiempo. No es el único responsable de esta situación, ni siquiera el principal. Pero era vital arrancar bien en agosto para sostener el proyecto, y eso no pasó.

Hoy la Real Sociedad transmite la imagen de un equipo con el entrenador en muerte cerebral, conectado a la máquina por protocolo, esperando un desenlace inevitable. Prolongarlo solo alarga el sufrimiento. Los milagros en forma de goles desde el mediocampo no suelen repetirse.

Y en el fútbol, cuando un grupo deja de creer, ya no hay táctica, ni charla, ni rotación que lo despierte.

Mairenis Gómez, licenciada en Arte y certificada por Google for Education, acumula más de 10 años de experiencia en información futbolística y de última hora dentro del entorno digital. Desde hace dos años forma parte de GOL Digital, donde se especializa en datos aplicados a la información del fútbol español.