Sergio Francisco víctima de la austeridad de Aperribay: un banquillo low cost para un club europeo

Periodista Deportiva |

La obsesión por repetir el modelo de Imanol amenaza con dinamitar años de estabilidad y crecimiento en el club txuri-urdin

La Real Sociedad vive un momento de incertidumbre que amenaza con alterar todo lo construido en los últimos años. La decisión del presidente Jokin Aperribay de apostar por Sergio Francisco como relevo natural de Imanol Alguacil siguiendo la misma filosofía de continuidad entre el primer equipo y el Sanse está generando un profundo debate interno y una creciente preocupación entre la afición.

Ocho jornadas después, el equipo no muestra una identidad reconocible, los resultados no acompañan y la sensación de estancamiento es cada vez más evidente. Muchos ven en esta apuesta una repetición del error cometido con Cuco Ziganda en su etapa como técnico del Athletic, un paralelismo que se repite tanto en los síntomas como en las decisiones.

Sergio Francisco no ha demostrado nada en ocho partidos. Su etapa parece una prolongación sin rumbo del ciclo anterior, pero sin resultados ni señales de mejora”, resumen voces cercanas al club.

Un proyecto agotado y errores de planificación

El gran problema, según varias opiniones dentro del entorno realista, no es solo la elección del entrenador, sino la gestión global del proyecto tras la era Imanol.

La primera negligencia fue alargar el proyecto de Imanol más de lo que tocaba. La segunda, confiar la transición a dos personas sin nivel para Primera División: Bretos y Sergio Francisco. Y la tercera, mantener a Bretos en el cargo hasta el 2 de septiembre”, apuntan fuentes cercanas al vestuario.

La consecuencia es clara: un equipo sin plan, sin identidad y sin reacción desde el banquillo. Los cambios no funcionan, las piezas no encajan y el rendimiento colectivo se desploma jornada tras jornada.

El equipo no juega a nada. No hay un modelo claro, ni una idea de juego. Desde el primer día, Sergio Francisco ha mostrado que no está preparado para este nivel”, lamentan algunos sectores de la afición.

EGD Real Sociedad
El extremo japonés Take Kubo tiene contrato con la Real Sociedad hasta el 2029, pero podría salir antes si Jokin Aperribay no activa la maquinaria.

Un riesgo deportivo y reputacional

La Real Sociedad se enfrenta así a un riesgo que va más allá de lo clasificatorio: el de desgastar un modelo de club que durante años fue ejemplo de estabilidad, cantera y coherencia institucional.

Si la deriva continúa, Aperribay podría pasar de ser el arquitecto del éxito a responsable de una caída peligrosa, con un equipo que ya coquetea con la zona baja de la tabla y muestra síntomas de descomposición futbolística.

“Con la inversión disponible y los ingresos obtenidos en los últimos años, es incomprensible que el club no haya apostado por un entrenador de nivel. La austeridad del presidente, sumada a la falta de reacción, amenaza con hacer insostenible el proyecto.”

En definitiva, la Real Sociedad se asoma a una encrucijada: mantener una fe ciega en un modelo agotado o reaccionar a tiempo antes de que el daño sea irreversible.