Desde su llegada: 3 goles, dos penaltis provocados y una asistencia esta noche ante el Alavés, pero Corberán debe convencerle de soltar el balón antes para que su rendimiento sea aún más explosivo
Umar Sadiq es inclasificable. En un mismo partido puede perder un balón que gestionaría bien un cadete y a continuación inventarse la jugada de Maradona. Si llega a culminar la acción final del partido, se cae Mestalla. Esa es la dualidad permanente del delantero nigeriano, el ser más impredecible que tiene ahora mismo el Valencia CF y, probablemente, toda la LaLiga.
Corberán tiene un trabajo pendiente con él: convencerle de que ha de soltar el balón antes. Si lo consigue, el rendimiento de Sadiq daría otro salto cualitativo. Porque el físico está ahí, la calidad técnica en momentos puntuales también, y la capacidad para desequilibrar es innegable. Solo le falta afinar los tiempos.
Los números no mienten: le está dando mucho al Valencia
Hay quien se empeña en desvirtuar su rendimiento o acusarle de gracioso. Los datos no acompañan esa narrativa. Desde su llegada al Valencia: 3 goles (dos en Copa y uno en Liga), dos penaltis provocados (uno de ellos dio los tres puntos ante el Alavés esta misma noche), la asistencia del partido y participación directa en el gol de Ramazani en el Ciutat de València. No es un jugador brillante de principio a fin, pero le está dando mucho al equipo en momentos clave.
Cae bien, sí. Pero eso es lo de menos. Como bien apunta quien le sigue de cerca, ver a Sadiq jugar al fútbol es como ver el nacimiento de una jirafa: torpeza y majestuosidad a partes iguales, con momentos de una belleza que no se puede fabricar.
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