Braulio pone el foco en el centro de la zaga: una búsqueda prioritaria en un puesto demandado

Periodista Deportivo | | Actualizado:

La dirección deportiva liderada por Braulio rastrea centrales de garantías para elevar el nivel de la plantilla de Alessio Lisci ante la posible salida de Boyomo

Osasuna ha marcado en rojo su objetivo número uno para el próximo mercado de fichajes: la llegada de un central de nivel. A pesar de que posiciones como el lateral izquierdo (pendiente de la continuidad de Javi Galán) o el extremo (si sale Víctor Muñoz) están sobre la mesa, la prioridad absoluta en las oficinas de El Sadar es reforzar el eje de la defensa. La idea es clara: encontrar un futbolista que pueda competir de tú a tú o complementar a la terna actual formada por Catena, Boyomo y Herrando.

Sin embargo, el club rojillo se está topando con un mercado de centrales extremadamente complejo. La escasez de defensas fiables ha disparado los precios a niveles que, a día de hoy, resultan difíciles de asumir para la economía navarra. Alessio Lisci ha trasladado a la dirección deportiva la necesidad de contar con un cuarto central puro para tener un fondo de armario real, incluso manteniendo su esquema de defensa de dos, pero la realidad financiera obliga a esperar a posibles ventas antes de acometer una inversión potente.

El «factor Boyomo» y la necesidad de anticiparse al mercado

Uno de los motivos que empujan a Osasuna a moverse con celeridad es el gran cartel de Enzo Boyomo. El central camerunés, junto al extremo Víctor Muñoz, es uno de los jugadores con mayor valor de mercado de la plantilla. En el club no descartan que lleguen ofertas tentadoras este verano y, fieles a la filosofía de Braulio y Cata, prefieren anticiparse a los acontecimientos para no quedarse con el pie cambiado si se produce una venta importante, tal y como ya hicieron en su día con la llegada de Rosier ante la situación contractual de Areso.

Esta estrategia de previsión no es nueva en Pamplona. Osasuna lleva buscando ese central anhelado desde el pasado verano, cuando estuvieron a punto de cerrar al neerlandés St. Juste, entonces en el Sporting de Portugal y ahora en el Feyenoord. En invierno, la llegada de Javi Galán permitió que Juan Cruz actuara como parche en el eje de la zaga, pero tanto el cuerpo técnico como la directiva coinciden en que la plantilla necesita un especialista más para dar el salto competitivo definitivo.

Viejos deseos y oportunidades frustradas

La búsqueda del central se ha convertido en un auténtico reto tras varios intentos fallidos en los últimos periodos de fichajes. Más allá del caso de St. Juste, el club tuvo prácticamente apalabrada la incorporación de Marc Pubill, procedente del Atlético de Madrid, pero la operación se fue al traste cuando el jugador empezó a ganar protagonismo en los planes del Cholo Simeone.

Ahora, con el mercado nacional e internacional monitorizado, Osasuna asume que la tarea no será sencilla ni barata. El listón que han puesto Catena, Boyomo y Herrando es alto, y traer a alguien que no mejore lo presente no entra en los planes de una dirección deportiva que prefiere esperar a la pieza adecuada antes que realizar un movimiento precipitado. Las próximas semanas serán clave para ver si las conversaciones con Alessio Lisci cristalizan en un nombre concreto que devuelva la tranquilidad a la retaguardia rojilla.