La canción ‘No hay tregua’ dejará de sonar en El Sadar tras un requerimiento policial. Un directivo del rojillo se queja del trato desigual que, asegura, recibe el club.
En El Sadar hubo un tiempo en el que el arranque del segundo acto venía envuelto por el rugido de “No hay tregua”, una inyección de adrenalina que hacía vibrar al equipo y a la grada. Aquel ritual, tan identitario como espontáneo, se fue apagando sin explicación clara en los últimos meses.
La canción terminó convertida en un himno sentimental, la banda sonora de noches inolvidables como el ascenso en Girona de 2016. Sin embargo, la directiva optó por sustituirla la pasada campaña por “En blanco y negro”, también de Barricada, bajo el argumento de cumplir con los filtros de seguridad.
Aún así, la melodía rebelde sigue viva donde nunca mandan los altavoces: en la garganta del Graderío Sur. Cada inicio de segunda parte, la hinchada de Indar Gorri la rescata a pulmón, recordándole al estadio que hay tradiciones que no entienden de prohibiciones ni de silencios.
La explicación del club
Durante la celebración de la Asamblea del club, el directivo José Andrés Burguete afirmó que la Policía Nacional les advirtió que las proclamas podrían acabar en sanciones graves para el rojillo.
Específicamente, el ente de seguridad se refiere al “ETA, ETA, ETA” que se podía escuchar, aunque fuera de manera residual, después de que la canción diga “pero alguien debe tirar del gatillo”.
En ese sentido, Burguete señaló que Osasuna figura entre los clubes más sancionados por actitudes extradeportivas y aseguró que la canción dejó de sonar por el requerimiento policial.

Historial negativo en El Sadar
Osasuna arrastra en los despachos una colección de sanciones que poco tienen que ver con el balón y mucho con la gestión del entorno. Multas por el comportamiento de Indar Gorri, castigos por fallos en seguridad y resoluciones por episodios de gradas descontroladas.
Hace tan solo dos meses, El Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) impuso a Osasuna una multa de 18.000 euros por gritos xenófobos desde la grada (especialmente de la Tribuna Sur), incluidos insultos al árbitro.




