Lisci apela a El Sadar frente al Athletic

Periodista Deportivo |

El impulso anímico de El Sadar marca el inicio de año para un Osasuna que ya cree de verdad en su plan competitivo

Osasuna ha cerrado 2025 con una sensación distinta. No es solo una racha de resultados, es una convicción compartida. Cuatro victorias en diciembre han cambiado el pulso emocional del vestuario y han consolidado una idea clara: competir desde la seguridad. Alessio Lisci ha logrado que el equipo confíe en su estructura, en su disciplina y en la paciencia como herramienta para crecer. En Pamplona ya no se juega con miedo a perder, sino con la certeza de que el partido se puede ganar desde el orden.

La transformación se percibe sobre todo en El Sadar. El estadio vuelve a ser un factor real, no solo ambiental. El equipo se siente protegido cuando defiende junto, cuando reduce espacios y cuando acepta que hay fases del partido para sufrir. Lisci ha instalado una mentalidad donde resistir no es un síntoma de debilidad, sino una fase necesaria del plan. Esa lectura ha permitido a Osasuna competir con más continuidad y reducir errores evitables.

El respeto al talento del Athletic Club obliga a un plan de máxima vigilancia colectiva

Lisci no se deja engañar por la clasificación del rival. El Athletic Club de Ernesto Valverde tiene una capacidad ofensiva que castiga cualquier despiste. El cuerpo técnico rojillo ha puesto el foco en nombres concretos como Oihan Sancet, Nico Williams y Álex Berenguer, futbolistas que deciden partidos con una sola acción. La consigna es clara: no basta con marcar bien, hay que ayudar constantemente y cerrar líneas de pase.

Osasuna quiere evitar duelos individuales aislados. El plan pasa por defender en red, bascular con rapidez y negar ventajas por dentro. Lisci sabe que un solo error de perfilado o una mala cobertura puede romper todo el sistema. Por eso insiste en la concentración sostenida y en la comunicación permanente entre líneas, especialmente cuando el Athletic acelera el ritmo.

Javi Galán aporta profundidad y experiencia en un costado clave para el equilibrio rojillo

La llegada de Javi Galán ha sido recibida como una bendición en Pamplona. El lateral aporta recorrido, oficio y una lectura competitiva que Lisci valora especialmente en este tipo de partidos. Su presencia equilibra el costado izquierdo tanto en defensa como en ataque, permitiendo a Osasuna salir con más claridad tras robo y no quedar hundido durante demasiados minutos.

Lisci confía en que Galán ayude a contener las llegadas exteriores del Athletic y, al mismo tiempo, ofrezca una vía de escape cuando el equipo necesita respirar. No se le pide brillo constante, sino fiabilidad y continuidad, dos valores clave en el actual Osasuna.

Saber sufrir como sello de identidad para seguir escalando posiciones en 2026

El mensaje del técnico es directo y honesto. Para ganar al Athletic hay que ser inteligentes, aceptar que habrá momentos de inferioridad y gestionarlos sin ansiedad. Osasuna quiere repetir el guion que tan buen resultado le ha dado en las últimas jornadas: bloque sólido, transiciones medidas y una conexión total con la grada.

Este derbi no es solo un partido más. Es una prueba de madurez para confirmar que el crecimiento de Osasuna no es coyuntural. Si el equipo mantiene la calma, ejecuta el plan y compite con rigor, El Sadar puede volver a ser el escenario donde se consolide una ambición que ya no se esconde.