El técnico rojillo analiza la victoria ante el Rayo Vallecano y subraya la necesidad de mantener los pies en el suelo
Osasuna salió de Vallecas con tres puntos de enorme valor, pero Alessio Lisci evitó cualquier atisbo de euforia. El técnico italiano quiso frenar lecturas optimistas tras el 1-3 ante el Rayo Vallecano. Reconoció el mérito del triunfo y el rendimiento de su equipo lejos de El Sadar. También puso el acento en la fragilidad de la clasificación actual. La igualdad del campeonato obliga, a su juicio, a no perder la perspectiva. “Si miras arriba te puedes dar un golpe muy duro”, resumió con crudeza.
Lisci calificó el encuentro como “quizá el mejor partido fuera de casa” de la temporada. Osasuna supo competir ante un rival exigente, en un contexto incómodo por el frío y el estado del césped. El gol de Ante Budimir antes del descanso dio ventaja y calma. En la segunda parte, el equipo resistió momentos de sufrimiento. El tramo final terminó por decantar el partido con dos tantos en el añadido.
Un partido completo condicionado por el rival, el contexto y la gestión de los momentos clave
El entrenador rojillo explicó que la primera parte fue igualada, aunque con ligero dominio visitante. Osasuna tuvo opciones de ampliar la ventaja antes del descanso, sin merecer tampoco un 0-2. Tras la reanudación, el Rayo alteró el guion con dos delanteros. Esa decisión rompió el partido durante varios minutos. Ahí apareció la capacidad del equipo navarro para sufrir y adaptarse.
Lisci insistió en que aún hay aspectos por corregir. Señaló la necesidad de no depender tanto del balón parado para generar peligro. Aun así, valoró la respuesta colectiva en los momentos más exigentes. El empate no habría sido injusto, reconoció, pero su equipo supo golpear cuando el partido lo permitió. Los cambios, según el técnico, resultaron decisivos para sostener el ritmo y cerrar el encuentro.
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Cautela absoluta con la clasificación y un mensaje claro para afrontar el tramo decisivo
Más allá del resultado, Lisci centró su discurso en la gestión emocional del grupo. Recordó que una derrota la próxima jornada podría devolver al equipo a la pelea directa por la permanencia. “La salvación sigue cerca”, subrayó, evitando mensajes triunfalistas. La experiencia vivida en el Mirandés le sirve como referencia constante. Para él, la temporada es larga y exige regularidad mental.
El técnico italiano también elogió el rendimiento de refuerzos recientes como Javi Galán, al que calificó de determinante. Destacó el esfuerzo colectivo y explicó que Lucas Torró no fue titular por un proceso gripal. Sobre el césped de Vallecas, se mostró comprensivo pero crítico. Reconoció que ambos equipos jugaron en las mismas condiciones. Al mismo tiempo, defendió que un club como el Rayo merece un mejor terreno de juego por su estilo y su afición.
Lisci cerró su intervención con un mensaje coherente con todo su análisis. Partido a partido, sin mirar demasiado lejos. Competir, corregir errores y mantener la esencia. En una Liga tan ajustada, cualquier exceso de confianza se paga caro.





