El mediocampista valenciano, que no cuenta en los planes de Lisci, analiza las alternativas de los dos equipos interesados en sus servicios.
En octubre pasado, Moi Gómez era el faro del Osasuna. Era difícil verle errar un pase y era la llave de la sala de máquinas en El Sadar. Hoy, el escenario es completamente diferente. Lisci opta por Torró y Moncayola como el doble pivote, relegándolo al banquillo.
En ese marco, el jugador de 31 años evalúa cambiar de aires. Moi está transitando su cuarta temporada en Navarra y tiene contrato hasta 2027. La dirección deportiva rojilla valora su salida ante el fuerte interés de la UD Almería y el RCD Mallorca.
Cualquier operación está condicionada por un acuerdo previo con el Villarreal CF. Cuando Osasuna cerró el fichaje de Gómez desde Villarreal en 2022, el pacto incluyó una participación del 20 % en la plusvalía de un futuro traspaso a favor del Submarino Amarillo.
Jagoba ya lo conoce
La sintonía previa entre el entrenador mallorquín y Moi Gómez juega a favor de Son Moix. El técnico conoce al detalle el rendimiento, la polivalencia y la fiabilidad competitiva del futbolista, virtudes que encajan con lo que se busca para apuntalar la medular en Mallorca.
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Arrasate ya exprimió el mejor nivel del alicantino durante su etapa en el banquillo rojillo, donde se convirtió en una pieza recurrente desde su llegada en el verano de 2022. Bajo su mando, Moi ganó peso en LaLiga, una experiencia que ahora puede tener continuidad en clave bermellona.
Pedido expreso de Rubí
Almería es el otro equipo que quiere ir al rescate de Gómez. Rubí presume de talento y energía en la sala de máquinas, pero acusa la falta de una voz con galones. Tiene juventud y calidad, aunque el equipo echa en falta un futbolista que marque el pulso y asuma responsabilidades.
En los despachos perfilan a Moi como una solución pragmática para corregir el desequilibrio. La idea pasa por una cesión asumida en lo económico y con opción de compra como escenario a valorar.





