Con solo dos bajas, Alessio Lisci va con todo lo disponible a medir fuerzas contra el líder del torneo.
Osasuna ya descuenta las horas para el pulso ante el Real Madrid con casi todo el plantel a disposición. Solo Iker Benito y Enzo Boyomo queda al margen, mientras el resto del grupo se ejercita con normalidad bajo la mirada de Lisci. El objetivo es claro: sostener la inercia positiva y hacerse fuerte en El Sadar.
Desde Tajonar llegaron señales optimistas en el cierre de la semana: Rubén García y Víctor Muñoz, que arrastraban dudas, completaron la última sesión y apuntan a estar disponibles. De no mediar contratiempos, ambos serán titulares ante el equipo de Arbeloa.
Los rojillos afrontan el duelo enlazando cinco encuentros sin derrotas y la convicción de competir sin complejos. “Queremos alargar la racha”, afirmó el técnico romano en la previa del choque de mañana.
Tajonar respira: vuelven los extremos
La inquietud por Víctor Muñoz se encendió en el duelo ante el Elche, cuando el atacante pidió el cambio en el 67’ llevándose la mano al aductor. Su gesto serio en el banquillo disparó las alarmas en El Sadar, aunque el club rebajó el ruido desde el primer momento: no había lesión, solo molestias.
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El episodio de Rubén García fue más enigmático: ausencia el jueves sin explicación oficial y regreso al grupo al día siguiente. Todo indica que repetirá en el once, aunque si no llegara, Raúl Moro asoma como relevo natural.
Duelo de pichichis
El duelo de mañana esconde un pulso de artilleros en plena ebullición. Ante Budimir y Kylian Mbappé lideran la segunda vuelta con cinco goles cada uno, igualados con Mikel Oyarzabal y Vedat Muriqi. Dinamita pura en apenas cinco jornadas.
No obstante, el francés domina por escándalo la tabla global con 23 tantos en 24 partidos, a ritmo de casi uno por cita, mientras el croata suma once y ocupa la cuarta plaza. Sin embargo, en este segundo tramo comparten guarismos y llegan empatados al duelo directo.
El mérito del experimento atacante rojillo adquiere relieve: sus cinco dianas tras el parón no llegaron desde los once metros. Mbappé firmó tres penaltis, Muriqi dos y Oyarzabal uno, cifras que matizan la comparativa.





