Rayo-Oviedo: RFEF dispuesta a un golpe de autoridad contra LaLiga de Tebas

Periodista Deportiva | | Actualizado:

La entidad azul presenta un segundo escrito explosivo que evidencia la doble vara de medir de la patronal y exige los tres puntos

El conflicto administrativo y deportivo entre el Real Oviedo, LaLiga y la RFEF ha alcanzado un punto de no retorno. En la tarde-noche de este viernes 13 de febrero, el club asturiano ha elevado el tono de su ofensiva legal al presentar un segundo escrito ante la Federación que cuestiona la línea de flotación de la patronal presidida por Javier Tebas. Con este movimiento, el Oviedo no solo busca justicia ante la suspensión de su encuentro frente al Rayo Vallecano, sino que pone en jaque la validez jurídica de la reprogramación anunciada para el próximo 4 de marzo.

El argumento central de esta nueva ofensiva es tan demoledor como coherente: LaLiga carece de competencia legal para suspender o reprogramar encuentros. Para sostener esta tesis, el Oviedo se ha apoyado en un precedente reciente que ha dejado en evidencia las contradicciones internas del organismo. Según detalla el club, cuando el Real Madrid solicitó un aplazamiento a principios de esta misma temporada, la propia dirección de competiciones de LaLiga respondió que ni su presidente ni sus órganos internos tenían potestad para hacerlo. Ahora, ante el caos de Vallecas, LaLiga ha actuado de forma diametralmente opuesta, una arbitrariedad que los servicios jurídicos del Oviedo han calificado de insostenible.

El «caso Real Madrid» como espejo de la arbitrariedad de LaLiga

La estrategia del club azul es clara: denunciar la doble vara de medir. Si en el caso del Real Madrid se alegó falta de competencia para no interferir en el calendario, resulta inexplicable y presuntamente ilegal según el marco estatutario que ahora se fije unilateralmente el 4 de marzo como fecha del encuentro. El Oviedo exige que la RFEF, bajo la dirección de Rafael Louzán, ejerza su autoridad exclusiva conforme al artículo 46 de sus Estatutos y deje sin efectos la decisión de LaLiga, reafirmando que solo los órganos jurisdiccionales pueden inaplicar las normas vigentes.

Este pulso legal se produce en un contexto de desequilibrio evidente. Mientras el Oviedo se ve obligado a litigar en los despachos, el Rayo Vallecano ya ha confirmado que disputará su partido de este domingo contra el Atlético de Madrid en Butarque. Este movimiento supone un reconocimiento implícito de que el estadio de Vallecas sigue siendo impracticable y peligroso, pero para el club madrileño sí se ha encontrado una alternativa inmediata. Para el Oviedo, en cambio, la solución ha sido dilatar la competición y fijar una fecha lejana que altera la planificación deportiva del equipo.

Hacia la justicia ordinaria: el Oviedo no se detiene en la vía deportiva

La reacción del club en redes sociales, compartiendo la nueva fecha con un elocuente emoticono de duda, ya anticipaba que la batalla no se quedaría en un simple comunicado. Con el plazo de alegaciones ante el Juez Único de Competición a punto de expirar, el Oviedo ha dejado claro que no da por cerrada la vía disciplinaria. Si la RFEF no emite una resolución inmediata que atienda a razones de derecho y suspenda cautelarmente la fecha del 4 de marzo, el caso escalará inevitablemente a la justicia ordinaria.

El sentimiento en la capital asturiana es de indignación absoluta ante lo que consideran un ejercicio de cinismo burocrático. El Oviedo tiene argumentos cada vez más sólidos para reclamar los tres puntos por incomparecencia o negligencia del rival en el mantenimiento de sus instalaciones. En un fútbol profesional que se jacta de su rigor, el esperpento de Vallecas y la posterior gestión de LaLiga están dejando un rastro de inseguridad jurídica que podría sentar un precedente peligrosísimo para la integridad de la competición.