Luka Ilic ha llegado al Real Oviedo con gran protagonismo sobre el campo, siendo el fichaje más utilizado este inicio de liga. Sin embargo, su rendimiento aún no convence completamente
Desde su aterrizaje en Asturias, Luka Ilic ha dejado claro que no venía a pasear por la calle Uría ni a tomarse sidras con calma de turista. El serbio acumula ya 312 minutos sobre el césped, un dato que lo convierte en el tercer jugador más utilizado por Veljko Paunovic en este arranque liguero. Solo Dani Calvo y Aarón Escandell, intocables hasta ahora, lo superan. Que un recién llegado tenga semejante cuota de protagonismo habla de la fe del entrenador o de la falta de alternativas convincentes.
Si reducimos la lupa a los fichajes estivales, el panorama es todavía más revelador. Entre los trece refuerzos del verano, Ilic lidera con holgura en minutos. Leander Dendoncker lo sigue a cierta distancia con 270, mientras Salomón Rondón y Alberto Reina apenas rebasan la barrera de los 160. El “protegido” de Paunovic se erige como apuesta inequívoca, aunque la devoción del técnico choca frontalmente con la frialdad del graderío.
Un rendimiento que despierta dudas
Y es que estar siempre en escena no equivale a brillar en ella. Ilic, como actor principal de una obra que aún no arranca, ha ofrecido más intermitencias que certezas. A ratos desconectado, con errores en la elaboración y con irregularidad tanto en la mediapunta como en la banda, su rendimiento recuerda a esas bombillas que parpadean justo cuando uno más necesita luz. Demasiado poco para un fichaje de 2 millones de euros, la mayor inversión del Real Oviedo en este mercado.
Pese a ello, Paunovic insiste. Con fe casi sacerdotal, mantiene la confianza en que el serbio recuperará la versión que mostró en pretemporada, aquella en la que marcó un gol al Getafe en un amistoso y dejó destellos de creatividad. El técnico lo ve como pieza angular; la grada, de momento, lo observa como un reloj caro que todavía atrasa.

El peso de las expectativas
El pasado reciente de Ilic explica parte de esa exigencia. Con el Estrella Roja firmó la temporada pasada 14 goles y 8 asistencias en 45 partidos, cifras que convencieron al Oviedo para apostar fuerte por él. La paradoja es evidente, lo que en Belgrado parecía facilidad natural, en España se ha transformado en una cuesta empinada. El fútbol, a veces, es más caprichoso que justo.
Ahora la pregunta flota en el aire del Carlos Tartiere, ¿Despertará el Ilic de Serbia en los próximos meses o se quedará atrapado en el espejismo de la pretemporada? Los asturianos esperan respuestas y, como tantas veces ocurre en el deporte, el tiempo decidirá si el protegido de Paunovic es en realidad un futuro líder o solo un pasajero de lujo.


