Luis Carrión deja al Real Oviedo en números peores que con Paunovic y agrava una crisis ya insostenible en LaLiga

Periodista Deportiva |

El balance de Carrión tras ocho jornadas es inferior al de Paunovic y deja al Oviedo en una situación deportiva límite

El Real Oviedo vive un momento crítico tras la goleada encajada ante el Sevilla FC. Con Luis Carrión al frente, el equipo ha sumado solo cuatro puntos en ocho partidos de LaLiga. El dato importa porque es un rendimiento inferior al de Veljko Paunovic en el mismo tramo competitivo.

El balance es contundente. Ninguna victoria, cuatro empates y cuatro derrotas. Tres goles a favor y doce en contra reflejan un equipo frágil y sin capacidad de respuesta. Paunovic, en ese mismo número de encuentros, logró seis puntos. Ganó dos partidos y perdió seis, con cuatro goles a favor y catorce encajados. Los números no eran brillantes, pero sí más competitivos.

A esa estadística se suma otro golpe. Con Carrión, el Oviedo cayó eliminado en primera ronda de Copa del Rey ante el Ourense CF. El proyecto pierde crédito.

La imagen en Sevilla agrava el desgaste del técnico y provoca una reacción inédita de la afición oviedista

La derrota por cuatro a cero en el Ramón Sánchez Pizjuán fue un punto de inflexión. No solo por el marcador, también por la forma. El equipo volvió a mostrar una imagen muy pobre lejos del Carlos Tartiere. El once inicial no sorprendió. Lucas como lateral, dos extremos y Salomón Rondón en punta. El problema llegó después, cuando el plan se deshizo en apenas cuatro minutos.

Una pérdida de Rahim sin presión posterior abrió la autopista al Sevilla. Lucien Agoumé filtró un balón sencillo y Akor Adams definió sin oposición. Nadie corrigió, nadie vigiló. El Oviedo se diluyó. Incluso cuando tuvo opciones para centrar o finalizar, el equipo falló en lo básico. La acción de Rahim cayendo solo en el área resume la temporada.

Hubo polémica con el VAR, pero no sirvió de excusa. El segundo gol llegó tras otra mala defensa colectiva. El partido quedó sentenciado antes del descanso.

Los cambios no alteran el guion y el equipo pierde toda credibilidad competitiva

Tras el descanso, Luis Carrión apostó por una defensa de tres centrales. El resultado fue el mismo. El Sevilla marcó el tercero en una acción defensiva desastrosa, con el doble pivote mirando y los centrales llegando tarde. La comparación con Ourense volvió a aparecer. Mismos síntomas, misma impotencia. El Oviedo fue una marioneta ante un rival cómodo.

A la hora de partido, la afición desplazada habló claro. “Carrión, dimisión” retumbó en Nervión. No es habitual, pero sí significativo. El partido terminó de romperse con la expulsión de David Carmo. Una gestión absurda de tarjetas que resume el desorden general. El cuarto gol fue solo el cierre lógico.

Hoy, el Oviedo no compite. Ni con balón ni sin él. Más allá de acciones aisladas de Hassan, no hay estructura ni alma. El problema ya no es solo la permanencia. Es la sensación de que el equipo ha perdido el rumbo. Y el foco, inevitablemente, apunta al banquillo.