Oviedo afronta un partido bisagra frente al Mallorca. Ganar o ganar es la única salida para permanecer en Primera.
Con aroma a un encuentro clave, el Oviedo se juega una buena parte de sus aspiraciones a mantener la categoría el próximo viernes. Enfrente tendrá a un Mallorca de un presente alicaído, con 13 puntos y un entrenador que sigue en la cuerda floja.
Luis Carrión afrontará el duelo con dos bajas seguras: Brandon Domingues lleva sin entrenar una semana debido a unas molestias y Javi López se sigue recuperando de su lesión muscular. Por su parte, el entrenador tendrá a Ilyas Chairas, con sanción cumplida.
En ese contexto, una marea azul acompañará a la plantilla en el Tartiere para apoyar al equipo en un momento cumbre de la temporada.
¡Aupa Oviedo!
El oviedismo sabe que lo que viene no es un partido más, y la parroquia azul ya decidió apretar el acelerador emocional. Nadie piensa guardarse energía: la grada quiere empujar desde el primer aliento y convertir la cita en un pulso con aroma de final anticipada.
El grupo Symmachiarii prepara un recibimiento a lo grande. La calle Alejandro Casona volverá a teñirse de azul, como un pasillo de fuego rumbo al Tartiere. La hinchada tiene fijada la hora: 19:10, el momento en que la ciudad se transformará en un rugido. El partido será a las 21.00.

Un triunfo para tomar impulso
El central David Carmo se agarra a una idea sencilla para salir del atolladero: competir sin temblores. El portugués insistió en que la confianza es el único salvavidas en momentos así. Recordó, además, el mensaje del técnico: una victoria el viernes puede ser el punto de partida de “una temporada nueva”.
El defensor rehuyó las culpas individuales y puso el foco en el plan colectivo, especialmente en la presión adelantada que el equipo trabaja a diario. Carmo cree firmemente que tienen armas para imponerse y que el triunfo está al alcance.
El Oviedo es colista con 9 puntos (empatado con el Levante) y está a cuatro del Mallorca, su próximo rival.
Carrión, el peor debutante
Luis Carrión sigue atrapado en una racha inédita en el fútbol español: quince partidos en Primera y ni una sola victoria, un registro que ya supera el viejo récord de Álvaro Cervera.
Tras el 0-2 encajado ante el Atlético, el entrenador del Oviedo acumula seis empates y nueve derrotas entre su etapa en Las Palmas y su turbulento arranque como carbayón, una losa que empieza a pesar como una montaña.





