La pareja de centrales con David Carmo protagoniza la sesión en El Requexón con la única baja de Costas
El Real Oviedo ha subido el nivel de revoluciones en la Ciudad Deportiva El Requexón con la mente puesta en el choque de este domingo ante el Athletic Club. En una sesión marcada por la intensidad táctica, Guillermo Almada ha empezado a desvelar sus cartas defensivas para asaltar la jornada 24 de LaLiga. La gran novedad ha sido el ensayo específico en el tramo final del entrenamiento, donde el técnico uruguayo ha probado una pareja de centrales que promete jerarquía y físico: Eric Bailly y David Carmo.
El central marfileño, Eric Bailly, parece haber convencido a Almada para liderar la zaga en el Carlos Tartiere. Junto a Carmo, formaron el eje en los ejercicios de transiciones, buscando la contundencia necesaria para frenar las embestidas de los leones. La buena noticia para el conjunto carbayón es que la enfermería se vacía casi por completo; Rahim Alhassane y Ovie Ejaria han trabajado al mismo ritmo que sus compañeros, demostrando que sus procesos de recuperación avanzan según lo previsto y que estarán disponibles para la gran cita liguera.
David Costas, el único ausente en una plantilla que recupera efectivos clave
La única nota negativa de la mañana ha sido la ausencia de David Costas, que sigue al margen del grupo recuperándose de su lesión en el aductor. A pesar de este contratiempo, el ambiente en el Real Oviedo es de optimismo gracias a la vuelta de piezas fundamentales como Santi Cazorla y Santiago Colombatto, quienes han liderado el trabajo con balón en el campo número 5. La presencia de Leander Dendoncker y Luka Ilic en plenitud física otorga a Almada un abanico de posibilidades estratégicas que el equipo echaba de menos en semanas anteriores.
Con la sesión de este jueves, el Real Oviedo confirma que llega en un gran momento de forma para recibir al Athletic. El «experimento» de la dupla Bailly-Carmo apunta a ser la apuesta definitiva de un Almada que busca solidez defensiva sin renunciar a la salida de balón limpia que ofrecen sus centrales. La intensidad mostrada en El Requexón es el primer aviso de un equipo que quiere hacer valer el factor campo para sumar tres puntos vitales ante su afición.





