Guillermo Almada afronta una final con la defensa del Real Oviedo en cuadro

Periodista Deportivo |

El carbayón afronta en El Sadar un duelo de máxima exigencia sin margen para el error. Los azules, obligados a ganar.

El Oviedo se juega mucho más que tres puntos este sábado en Pamplona. Enfrente, un rival de su misma pelea y un precedente reciente que dejó sabor amargo en el Tartiere, con un 0-0 y varias ocasiones malgastadas que hoy pesan en la clasificación.

La repetición del duelo ante Osasuna en apenas dos meses refleja los caprichos del calendario moderno. Esta vez el contexto aprieta más: el goal average asoma en el horizonte y ganar ya no es una opción, es una necesidad para no empezar a ver la salvación con prismáticos.

El margen se consumió y cada error cotiza a precio de oro. Hay síntomas de mejoría con la llegada de Almada, pequeños brotes de competitividad, pero el fútbol exige resultados. El elenco asturiano llega con algunas bajas de peso, fundamentalmente en la retaguardia.

Un problemón central

La situación en la defensa es alarmante: el marfileño Bailly no llega, Carmo está suspendido y los dos centrales restantes, Costas y Dani Calvo, están «entre algodones». Almada se ve obligado a confiar en Luengo y, posiblemente, a improvisar soluciones de emergencia.

Donde sí parece haber encontrado estabilidad el entrenador charrúa es en los costados. Lucas Ahijado y Rahim se han asentado como titulares indiscutidos, mientras la recuperación de Nacho Vidal, ya superada su lesión, abre un nuevo abanico de alternativas para las próximas jornadas.

“Una final”

Para Almada, el partido frente al Osasuna toma una notoriedad de riesgo alto. No es para menos, el Oviedo es colista con 13 puntos mientras que el rojillo, fuera de la zona roja, tiene 19 unidades. Es imperioso para el carbayon recortar distancias y lograr un impulso anímico para creer en una salvación real.

El mercado se ofrece como salvación

En este complejo panorama, enero aparece como un bálsamo para Almada. Siempre y cuando la dirección deportiva acierte. El charrúa confirmó que el equipo está detrás de un delantero, dos extremos y un enlace. En ese sentido, reconoció que es “difícil” encontrar algo potable en el mercado.

Por el momento, el centrocampista Nicolás Fonseca y el delantero Thiago Borbas son los dos refuerzos que arribaron al Tartiere.