Con categoría de Primera, Asier Villalibre destapa su olfato goleador y es una de las figuras de LaLiga Hypermotion.
El Racing vive instalado en cima de la Hypermotion (compartida con el Dépor y la UD Las Palmas) y buena parte del mérito lleva la firma de Asier Villalibre. El ariete de Guernica gobierna la tabla de pichichis con una autoridad inesperada.
El pulso que mantiene con Adrián Embarba añade picante a la pelea por el goleador, mientras nombres como Jeremy Arévalo o Dubasin completan un escenario ofensivo de alto voltaje. En Santander, cada jornada es una prueba más de que el olfato del ‘Búfalo’ marca diferencias.
El ataque fino de José Alberto
El entrenador del Racing define como un privilegio tener a una dupla ofensiva hasta ahora letal: el verdiblanco ha visto puerta en las 15 jornadas disputadas y solo en cuatro de ellas no firmaron los delanteros. Entre Villalibre y Jeremy acumulan 16 tantos, la mitad del botín total.
En ese contexto, falta que Juan Carlos Arana recupere protagonismo tras dos cursos seguidos siendo referencia.
El impacto del atacante de 27 años se amplifica con su fiabilidad: nueve goles en 17 disparos a portería, apenas seis fuera del objetivo, un registro que evidencia su precisión quirúrgica.
Su último zarpazo, ante el Burgos, sirvió para templar un duelo enredado por la polémica. Suma tres jornadas consecutivas marcando y arrancó el curso con otros tres tantos en cuatro fechas. Su promedio (1,11 goles por cada 90 minutos) retrata a un delantero en plenitud.

El poder aéreo, otro punto clave
El Racing es el equipo de Segunda que más goles marcó de cabeza, siete en total y cinco de ellos como visitante. Es el mejor registro aéreo de la categoría de plata.
Ningún equipo de la Hypermotion sacó más partido a lo que ocurre por los techos: siete de sus 33 goles llegaron de cabeza. Una ventaja repetida que está inclinando partidos. Detrás aparece el Albacete, con seis.
En el Sardinero ya sumaron 13 unidades con los tantos marcados desde el aire. Dos de esos goles con la testa fueron anotados por el búfalo, Asier Villalibre.





