El triunfo en Riazor y la solidez en casa colocan al Racing como favorito claro al ascenso directo
El Racing de Santander no solo ha sumado dos victorias de prestigio. Ha enviado un mensaje nítido a toda la categoría. Ganar en Riazor al Deportivo de La Coruña y confirmar la dinámica positiva en casa ante Las Palmas le ha permitido abrir una brecha de seis puntos sobre la tercera plaza cuando aún restan 19 jornadas. No es definitivo, pero sí significativo. El equipo de José Alberto López ha pasado de aspirante sólido a referencia competitiva de la temporada.
El contexto invita a la prudencia, porque la LaLiga Hypermotion no concede treguas. Sin embargo, el Racing ha encontrado una regularidad poco habitual en la categoría. Compite bien en escenarios grandes, gestiona ventajas y transmite una madurez que le sitúa un peldaño por encima de muchos rivales directos. El reto ahora es sostener ese nivel lejos de El Sardinero.
Los Cármenes, un desafío histórico que mide la ambición real del Racing este domingo
El siguiente examen llega en Granada, en un estadio que se ha convertido en una frontera psicológica para el Racing. Los datos son contundentes. Quince visitas oficiales y ninguna victoria. El balance es de once derrotas y cuatro empates, con un detalle aún más demoledor: el conjunto cántabro no marca en Los Cármenes desde 1980. El último precedente dejó un 3-0 que aún escuece.
El partido llega, además, con el recuerdo del duelo de ida. Aquel día, el Racing se relajó tras ponerse 2-0 y el equipo dirigido entonces por Pacheta igualó el marcador en una segunda parte que sirvió de aviso. El actual Granada CF, inmerso en la zona baja, no atraviesa su mejor momento, pero ese contexto suele ser traicionero. Precisamente ante rivales en apuros es donde el Racing ha dejado escapar puntos en el pasado.
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Romper ese maleficio supondría algo más que tres puntos. Sería una confirmación mental y competitiva. Ganar donde nunca se ha ganado refuerza la narrativa de equipo preparado para dar el salto.
Calma, mercado y retener talento como claves para no repetir errores del pasado reciente
En Santander nadie se deja llevar por la euforia. La experiencia reciente pesa. En noviembre del curso pasado el Racing manejaba una ventaja mayor y terminó diluyéndose hasta volver al pelotón. La diferencia ahora es la sensación de control. El equipo no ha salido de los puestos altos y no parece dispuesto a hacerlo.
El mercado de invierno introduce un factor de riesgo. El rendimiento de Gustavo Puerta, especialmente tras su actuación ante el Deportivo, no ha pasado desapercibido. También los casos de Salinas y Arana generan ruido. La prioridad del club es clara: no debilitar la plantilla en un momento decisivo. Solo se contempla la salida de Michelin, siempre que llegue un recambio fiable.
El Racing mantiene los pies en el suelo, pero con ambición intacta. El objetivo no es solo competir. Es ascender de forma directa. Y cada jornada, empezando por Granada, acerca o aleja ese destino.





