Jugadores y técnico se reúnen a puerta cerrada en Vallecas y aseguran que el incidente quedó aclarado y sin consecuencias
El Rayo Vallecano volvió al trabajo esta mañana en la Ciudad Deportiva, apenas unas horas después de la vibrante remontada ante el Lech Poznan (3-2) en la Conference League. Más allá de la victoria, el foco estuvo en el choque verbal entre Íñigo Pérez e Iván Balliu, un momento de tensión que se hizo visible durante el partido y generó ruido en redes y prensa.
Sin embargo, la primera reacción del vestuario ha sido contundente:
“Está todo solucionado”, repetían los jugadores al abandonar el entrenamiento.
Reunión interna y mensaje de unidad antes de recibir al Real Madrid
Antes de saltar al césped, plantilla y cuerpo técnico mantuvieron una reunión a puerta cerrada. En ella se trató el asunto cara a cara y se rebajaron las pulsaciones tras el pique provocado por la protesta de Balliu al ser sustituido.
El ambiente posterior fue de completa normalidad, con el equipo centrado en preparar el duelo del domingo frente al Real Madrid en Vallecas, uno de los partidos señalados del curso.
Fuentes internas transmiten tranquilidad: no hay sanciones, no hay fractura y se considera una situación típica de la tensión competitiva. El vestuario respalda a su entrenador, entiende el enfado del lateral y cierra el episodio con una idea compartida: lo importante son los tres puntos y seguir avanzando en Europa y en Liga.

El fútbol de siempre: tensión, carácter y después, unión
Que dos protagonistas choquen no es nuevo en el fútbol. En Vallecas lo ven como lo que fue:
calor del partido, frustración por el cambio y adrenalina tras una noche exigente.
Después del encuentro, diálogo, disculpas y normalidad.
El Rayo mira hacia adelante, con la afición todavía en pie por la remontada europea y con la ambición de competir frente al Real Madrid. El vestuario, unido, ya ha pasado página.




