El técnico franjirrojo reconoce errores emocionales tras encajar y explica por qué el equipo pierde control cuando va por debajo
Íñigo Pérez compareció ante los medios tras la derrota del Rayo Vallecano frente al Elche CF en el Estadio Martínez Valero. El marcador de cuatro a cero fue contundente. El técnico asumió la responsabilidad colectiva. Reconoció que el equipo no supo gestionar el golpe inicial. Admitió que la ansiedad aparece cuando el resultado es adverso. Y señaló ese factor como origen de muchos errores.
El entrenador evitó excusas externas. No atribuyó la derrota al calendario ni a la acumulación de partidos. Prefirió mirar hacia dentro. Para él, el problema es estructural en lo emocional. El Rayo compite bien en igualdad. Pero sufre cuando pierde el control del marcador. Esa es la reflexión que dejó tras el partido.
Íñigo Pérez detecta un patrón emocional repetido en el Rayo Vallecano cuando el partido se tuerce
El técnico fue claro al describir a su equipo. Se definió como volcánico y pasional. Esa naturaleza tiene dos caras. En ocasiones permite competir ante rivales superiores. Incluso remontar escenarios complejos. Pero otras veces juega en contra. Especialmente cuando falta acierto inicial.
Pérez recordó partidos anteriores donde ocurrió algo similar. Situaciones en las que encajar primero activó una reacción desordenada. El equipo acelera. Pierde precisión. Y se expone demasiado. Frente al Elche, esa dinámica fue castigada con dureza. La contundencia local amplificó los errores visitantes.
El entrenador insistió en que es un aspecto a corregir. No desde lo táctico únicamente. Sino desde la gestión emocional. Mantener la calma forma parte del crecimiento competitivo. El Rayo debe aprender a convivir con momentos adversos. Y no romperse cuando el partido se pone cuesta arriba.

La falta de gol en Liga preocupa al Rayo Vallecano y refuerza el diagnóstico del cuerpo técnico
Pérez también se detuvo en los números ofensivos. Reconoció la contradicción entre competiciones. En Liga, el equipo no está marcando. En Europa, los registros son muy distintos. No encuentra una explicación clara. Pero acepta que es una evidencia. Y que deben mejorar.
El técnico descartó que jugar varias competiciones sea la causa del problema. No cree que el cansancio explique el resultado. Para él, el origen vuelve a estar en la cabeza. Cuando el gol no llega y el rival castiga, aparece la ansiedad. Y con ella, los errores se multiplican.
El mensaje final fue autocrítico pero constructivo. El Rayo necesita crecer en madurez. Entender mejor los momentos del partido. Y sostenerse emocionalmente cuando el contexto no acompaña. Ese será el siguiente paso.





