El Metropolitano y Butarque emergen como alternativas ante el desastre del césped franjirrojo
El derbi madrileño entre el Rayo Vallecano y el Atlético de Madrid del próximo domingo 15 de febrero está rodeado de incertidumbre. Tras la suspensión del encuentro ante el Real Oviedo, el estado del césped de Vallecas sigue siendo crítico. Aunque el tapete fue cambiado la semana pasada, la mala climatología en Madrid ha impedido que la hierba arraigue, un proceso que suele requerir al menos un mes. Esta mañana, técnicos de la patronal han inspeccionado el terreno, pero la sentencia definitiva de LaLiga no llegará hasta este jueves, cuando se determine si el estadio es apto para la competición o si se debe activar un plan de emergencia.
Ante la posibilidad de que Vallecas no reciba el visto bueno, ya se barajan escenarios alternativos. La opción que más fuerza cobra es, curiosamente, el propio Estadio Metropolitano. El Rayo ya valoró la sede colchonera como alternativa para la Conference League en el pasado, siguiendo el modelo de equipos como la Atalanta en San Siro. Aunque desde el Atlético están centrados en su duelo copero ante el Barcelona, el club ya tiene experiencia en estos casos: en 2022 ya jugó como «visitante» en su propio estadio ante el Rayo Majadahonda en Copa del Rey.
Butarque aparece en escena y el lío de las entradas preocupa a la afición
No solo el Metropolitano está sobre la mesa; en las últimas horas ha irrumpido el nombre de Butarque. El estadio del CD Leganés se presenta como una opción lógica por cercanía, aunque el club pepinero aún no ha recibido una comunicación oficial. Esta mudanza forzosa genera dudas entre los abonados sobre el acceso al partido. Si se repite el precedente del Rayo Majadahonda, los socios del Rayo Vallecano podrían acudir de forma gratuita mediante invitación, mientras que los colchoneros y el público general tendrían que pasar por taquilla.
El caos organizativo pone de manifiesto la urgencia de encontrar una solución que garantice la seguridad de los futbolistas y la equidad de la competición. Con el jueves marcado en rojo en el calendario, el Rayo trabaja a contrarreloj para evitar un nuevo bochorno administrativo, mientras el Atlético espera conocer dónde deberá desplazarse para un derbi que, a día de hoy, no tiene casa definida.





