El lateral pudo tener su estreno por la Europa League, pero el entrenador optó por otras alternativas en una eliminatoria que terminó ajustada.
Álvaro Núñez rozó el estreno con el Celta de Vigo ante el PAOK. Calentó en la banda con la orden casi activada, pero el 1-0 y la serie sin sellar obligaron a contener el impulso. Claudio Giráldez había dibujado el escenario ideal y, al no llegar, apostó por la experiencia de Carl Starfelt.
“Si metíamos el 2-0, para adentro”, afirmó el porriñés pospartido. De esta manera, el estreno del gallego quedó postergado. El técnico insiste en que el central-lateral entrena a buen nivel y está preparado para competir cuando el contexto acompañe.
El duelo ante el Girona en Montilivi asoma como ventana posible si el guion del partido ofrece el margen que faltó en Balaídos. Cabe recordar que Núñez llegó a Vigo con una pubalgia que arrastra desde fines de la temporada pasada, lo que complicó su travesía final en el Elche.
Un triunfo paciente
El Celta de Vigo tejió el partido ante los griegos con una paciencia de orfebre hasta sellar su billete a octavos, por séptima vez en su historia continental. Ni los tres avisos aéreos iniciales inquietaron a un equipo que movió el balón de lado a lado hasta desgastar al rival.
El premio llegó al filo de la hora, tras una jugada coral que culminó con sutileza y precisión en una definición exquisita de Swedberg. Giráldez retocó lo justo el once y volvió a imponer jerarquía en las áreas, dejando la portería a cero con oficio y concentración.
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El doble pivote Vecino-Moriba aportó músculo y equilibrio, mientras arriba la sociedad Aspas-Williot volvió a marcar diferencias. El acierto ofensivo y la solidez defensiva explican una eliminatoria en la que los vigueses fueron mejores en los detalles y en el global.
Entre algodones, pero en pie
Ni siquiera los contratiempos físicos lograron torcer la noche: Radu superó un susto en el calentamiento tras dañarse el meñique y respondió con absoluta normalidad bajo palos, mientras Marcos Alonso dosificó esfuerzos en el tramo final pensando ya en el domingo.
Lyon, el rival en octavos
El Celta ya divisan su siguiente cima continental: en octavos le espera el histórico Olympique de Lyon, un gigante europeo con pedigrí internacional. La ida se jugará en Balaídos el 12 de marzo y la vuelta, el 19, en el imponente Groupama Stadium.
El conjunto gallego regresa a unos octavos europeos nueve años después de aquella travesía inolvidable de la 2016-2017. Entonces, el Celta cruzó fronteras y miedos hasta plantarse en semifinales en Old Trafford, tras eliminar al Krasnodar. La ambición vuelve a latir en clave celeste.





