Borja Iglesias ante una lesión poco común que condiciona el cierre del año competitivo

Periodista Deportivo |

El Celta regresa a Vigo con dos duros golpes: una eliminación impensada y la lesión de Borja Iglesias.

La Copa volvió a cruzarse en el camino del Celta con gesto torcido. El Albacete, firme y sin complejos, llevó el partido a un terreno incómodo que los de Giráldez no supieron cerrar cuando lo tenían encarrilado. La prórroga igualó fuerzas y los penaltis dictaron sentencia con crudeza.

El encuentro cambió de pulso tras el descanso con la entrada de Borja Iglesias. El delantero agitó el ataque celeste, marcó, obligó a retroceder al rival y encendió a los celestes, aunque uno de sus goles no subiera al marcador tras ser anulado.

Justo cuando el Celta parecía encontrar el camino, el cuerpo dijo basta. El ‘Panda’ empezó a arrastrar un dolor en el costado que lo dejó a medias. Volvió al césped sin estar para guerras, incapaz de esprintar ni de disputar en igualdad.

Una lesión poco común

El compostelano acabó el partido con un espasmo muscular en el costado que condiciona su presencia en el cierre del año en el Tartiere. En el club impera la cautela y no se forzará si no hay garantías. Una posible ausencia dolorosa, tratándose del jugador más determinante del equipo en este primer tramo de temporada.

En lo que va del curso, el ex bético marcó nueve goles y repartió dos asistencias en 24 partidos entre Liga, Copa y Europa. Sin duda, el experimentado delantero es una de las piezas de referencia dentro del campo para Giráldez.

Pendiente de la evolución de Borja, el celeste tampoco contará con Pablo Durán por una lesión en el hombro, por lo que el único centrodelantero que queda en pie para el choque con el Oviedo es Ferrán Jutglà.

EGD Celta
Borja ingresó en el segundo tiempo y le cambió la cara al equipo. Sin embargo, tuvo que retirarse por un golpe.

Dura autocrítica de Giráldez

Tras la derrota, el entrenador de O Porriño fue muy duro con sus futbolistas por el nivel mostrado en el Belmonte. “La realidad es que nuestro nivel es parecido al del Albacete”, aseveró Giráldez visiblemente furioso por la eliminación anticipada en el certamen.

El míster asumió el dolor y evitó refugiarse en consuelos baratos. Se disculpó con la grada, reclamó apoyo en el primer gran tropiezo del curso y dejó una reflexión incómoda: “Cuando no damos el mejor nivel es difícil competir”. La Copa se va, pero la lección queda.