En Vigo ya miran de reojo el mercado de invierno. Garcés prevé mayor movimiento de salidas y bloquea las entradas.
El mercado invernal asoma y en Vigo ya se huele movimiento. El Celta afronta enero con varios frentes abiertos: jugadores que acaban contrato, decisiones pendientes y salidas prácticamente asumidas como las de Ristic, Aidoo y Cervi.
En paralelo, el club mantiene en compás de espera a perfiles como Mingueza, Marcos Alonso y Beltrán.
La hoja de ruta económica marca el paso: contención, austeridad y apuestas a coste cero. Con un buen puñado de fichas que desaparecerán en junio, el Celta quiere dejar atrás los números rojos y explorar el mercado de los jugadores libres, sobre todo en posiciones ofensivas.
No habrá refuerzos
En la dirección deportiva son tajantes: no habrá refuerzos salvo cataclismo. Giráldez entiende que tiene fondo de armario para competir en las tres competiciones y solo un adiós inesperado abriría la puerta a una incorporación.
La famosa “guinda del pastel”, ese centrocampista creativo que quedó en el aire en verano, no parece estar en el menú de invierno. Y si apareciese una oportunidad, el margen de maniobra sería mínimo.

Deshacerse de fichas, la premisa de Garcés
Con las 25 fichas ocupadas, cualquier entrada exige primero una salida, como ya sucedió hace un año con la marcha de Douvikas.
El escenario no es sencillo: los descartes no muestran predisposición a moverse. Ni Aidoo, con apenas un partido, ni Cervi, con solo 12 minutos, facilitaron su salida en verano y no apuntan a cambiar de actitud ahora. Para liberar hueco harían falta, como mínimo, dos salidas.
A todo eso se suma la necesidad de resolver dos expedientes en pausa: Tadeo Allende y Luca de la Torre. El estadounidense, que acaba contrato en junio, no regresará. En cambio, Allende, vinculado hasta 2028, tiene todas las papeletas para continuar en Inter Miami.
En resumen, el Celta mira al mercado con prudencia, con un ojo en las cuentas y otro en la planificación a medio plazo. Enero no será un festival de fichajes, pero sí un mes clave para ajustar piezas, resolver asuntos pendientes y dejar preparado el verano, que seguramente será intenso en Vigo.




