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El Celta rebaja el precio de Mingueza

La directiva ha puesto a Óscar Mingueza y Fran Beltrán en el escaparate, con una rebaja en el precio del primero, con el objetivo de liberar espacio salarial y cumplir el deseo de Claudio Giráldez de incorporar un mediapunta decisivo

En el fútbol, como en la vida, a veces no manda la ilusión sino la calculadora. El Celta de Vigo, en plena carrera contrarreloj para ajustar su plantilla, vive esa paradoja, soñar con un mediapunta capaz de iluminar Balaídos mientras se pelea con el límite salarial que aprieta más que un marcaje individual. Claudio Giráldez reclama esa figura capaz de dar el último pase, el arquitecto del desequilibrio, pero su deseo choca con una plantilla saturada, 25 licencias ocupadas y ni un resquicio de aire para inscribir más.

Los intentos por abrir espacio no han sido amables. Joseph Aidoo y Franco Cervi, los primeros en la lista de salidas, se aferraron a sus contratos como un náufrago a su tabla. Rechazaron pactar una rescisión indemnizada y en Vigo ya asumen que no se moverán. La consecuencia es clara, el Celta debe buscar otros sacrificios, y la cuerda comienza a tensarse sobre futbolistas que hasta hace poco parecían intocables.

Beltrán y Mingueza: del núcleo al escaparate

El mercado tiene una ironía cruel, quienes ayer eran símbolos de continuidad, hoy se exponen como moneda de cambio. Ese es el caso de Fran Beltrán y Óscar Mingueza, jugadores con contrato hasta 2026 pero sin señales de renovación en el horizonte. Beltrán, con una de las fichas más elevadas del vestuario, es visto por la directiva como un lujo prescindible. El problema es que, en todo el verano, ninguna oferta se ha materializado, dejando su futuro en un limbo incómodo.

Mingueza, por su parte, parece vivir en una contradicción permanente. El defensa se siente cómodo en Vigo e incluso abierto a prolongar su estadía, pero su agencia lo ha movido discretamente por Europa como quien enseña una joya en casas de empeño. El Celta, consciente de que comparte sus derechos con el Barcelona, ha rebajado sus pretensiones, 15 millones podrían bastar para dejarlo ir, lejos de los 20 millones fijados en su cláusula. Una rebaja que, más que oportunidad, suena a necesidad.

Celta de Vigo
La directiva ha puesto a Óscar Mingueza y Fran Beltrán en el escaparate,

El fichaje soñado contra la tiranía del mercado

Todo este enredo tiene un punto final muy concreto: liberar el espacio que permita fichar ese enganche que Giráldez ansía como la “guinda” de su proyecto. El técnico lo intentó primero con Iker Losada cedido al Levante y después con Denis Suárez reclutado por el Alavés, pero en ambos casos se encontró con la misma muralla, no hay sitio, no hay fichas, no hay margen. El fútbol moderno, convertido en sudoku financiero, castiga la improvisación y premia a quienes saben mover las piezas con tiempo.

Ahora, con el empate reciente frente al Betis aún en la memoria y el mercado expirando el 1 de septiembre, el Celta corre. La sensación es la de un reloj de arena agotando sus últimos granos, o se concreta la venta de Beltrán o Mingueza, o la plantilla se quedará sin esa pieza de orfebrería que Giráldez considera esencial para regresar a Europa. Y en ese tic-tac se juega mucho más que un fichaje; se juega la coherencia de un proyecto que promete ambición, pero tropieza con las ataduras de su propia aritmética.