El técnico celeste reconoció que el empate hubiera sido lo más justo y pidió pies de plomo pese a los 40 puntos y la clasificación para octavos de Europa League
Claudio Giráldez ganó en Montilivi y salió del campo con los pies en el suelo. El técnico del Celta celebró la victoria ante el Girona (1-2) pero fue de los primeros en poner freno a la euforia que rodea al equipo en uno de sus mejores momentos de la temporada. «Igual que hace unas semanas parecía que estábamos en un bache, ahora no somos el Dream Team«, avisó en rueda de prensa con la claridad que le caracteriza.
El mensaje llegó después de una semana histórica para el club vigués: clasificación para los octavos de la Liga Europa tras superar al PAOK y victoria en Girona para sumar 40 puntos con once jornadas por disputar. Dos semanas que Giráldez calificó como «difíciles de superar» en la historia reciente del club.
Justicia con el rival
El entrenador celeste fue generoso en el análisis del partido y reconoció sin reparos que el resultado no reflejó fielmente lo ocurrido sobre el césped: «Los dos éramos merecedores de la victoria y quizás lo más justo hubiera sido un empate, pero hemos tenido la suerte de acertar en momentos importantes». Una honestidad que correspondía al elogio previo que el técnico del Girona, Míchel, había dedicado a Giráldez en la previa por su capacidad de compaginar Liga y Europa con éxito.
«Ha sido una victoria muy trabajada. Ha sido un partidazo de los dos equipos, un partido de los que crean afición. Más allá del escudo que defiendas ha sido un partido precioso de ver. Un auténtico partidazo», subrayó el técnico celeste, que destacó la complejidad táctica de un Girona «muy difícil de manejar».
Lee también
40 puntos y pies de plomo
La cifra de 40 puntos a falta de once jornadas es un dato histórico para un Celta que tardó hasta la jornada 10 en conseguir su primera victoria. «Es una locura, una barbaridad y más cómo empezamos la temporada. Es difícil pensar en dos semanas más bonitas que esta», reconoció Giráldez.
Pero el técnico de inmediato aplicó el freno. «Tenemos que tener pies de plomo en cada paso», advirtió, apelando a su condición de seguidor del Celta desde la infancia: «Sé lo que es certificar la permanencia para un club como nosotros. Todas las veces que hemos pensado que estábamos salvados a estas alturas hemos acabado con el agua al cuello al final». Un aviso que viene del conocimiento profundo de la historia y la cultura del club.
El Celta está «cerquita» de la salvación y quiere «soñar» con Europa, pero Giráldez no dejará que nadie se duerma en los laureles.
Jutglà y «la semana maravillosa»
Ferran Jutglà, autor del gol en Montilivi, resumió el estado de ánimo del vestuario con entusiasmo: «Ha sido una semana maravillosa. Hemos demostrado que somos un equipo muy amplio y que juegue quien juegue rinde. Aquí todo el mundo aporta su granito de arena». El delantero destacó la unión del grupo y recordó el objetivo primario marcado por Giráldez a principio de temporada: «El míster nos dijo que había que conseguir la salvación y estamos muy cerca de esos 42 puntos. Somos ambiciosos y queremos soñar yendo partido a partido».





